El ingenio, compartido en redes sociales, muestra cómo un pequeño todoterreno se convierte en una auténtica herramienta de carga gracias a un cabrestante eléctrico colocado en el interior del maletero. La escena ha generado debate, pero también admiración entre quienes saben lo complicado que puede ser mover una pieza en solitario por el monte.
El vídeo, grabado durante una jornada de campo, deja ver el funcionamiento del sistema: el animal es enganchado al cable, una rampa metálica facilita el deslizamiento y, con solo accionar el mando, el cuerpo asciende lentamente hasta quedar dentro del vehículo, sin tirones ni esfuerzos.
No es la primera vez que las redes se llenan de soluciones caseras para problemas habituales en el mundo rural, pero este invento ha llamado la atención por su sencillez y eficacia, además de por la limpieza con la que se realiza toda la operación.
Un sistema pensado para cazar en solitario
Cargar un jabalí, un corzo o incluso un ciervo puede convertirse en una tarea complicada cuando no se cuenta con ayuda. El autor del invento ha pensado precisamente en esas situaciones en las que se sale solo al campo y no hay manos extra para empujar o levantar peso.
El cabrestante, fijado en el interior del vehículo, permite controlar toda la maniobra desde fuera, manteniendo siempre una postura cómoda. El uso de una rampa evita levantar la pieza del suelo y reduce el riesgo de lesiones, uno de los problemas más habituales entre quienes realizan estas tareas a pulso.
Aunque en el vídeo el animal mostrado no es de gran tamaño, el sistema está diseñado para soportar piezas mucho más pesadas, algo que muchos usuarios han destacado en los comentarios, defendiendo su utilidad real en condiciones exigentes.
Críticas y aplausos en redes sociales
Como suele ocurrir con este tipo de publicaciones, no han faltado las críticas. Algunos usuarios han restado mérito al invento alegando que el jabalí es pequeño y fácil de mover. Sin embargo, otros muchos han salido en su defensa señalando que la clave no es el tamaño del animal, sino la comodidad y seguridad del método.
Quienes han tenido que cargar animales de mayor porte saben que, tras horas de monte, cualquier ayuda mecánica marca la diferencia. En ese sentido, el cabrestante se presenta como una solución especialmente interesante para personas mayores o para quienes cazan sin compañía.
Más allá de la polémica, el invento pone sobre la mesa una realidad conocida: la necesidad de adaptar los medios a las circunstancias del terreno y a las capacidades físicas de cada uno, apostando por soluciones prácticas que faciliten el trabajo sin complicaciones.








