El brote de Peste Porcina Africana (PPA) detectado en Cataluña ha vuelto a poner en alerta al sector porcino y a los gestores de fauna silvestre. Aunque la situación, por ahora, parece contenida, la incertidumbre sobre cómo llegó el virus a España mantiene abiertas todas las líneas de investigación.

El pasado 28 de noviembre de 2025 se confirmó la detección de dos jabalíes positivos al virus en el municipio de Cerdanyola del Vallès (Barcelona). Fue la primera vez que España registraba la enfermedad desde noviembre de 1994, un dato que explica la rapidez con la que se activaron los protocolos de respuesta.

Tras la confirmación, se creó el Comité científico para el asesoramiento en relación con este brote, presidido por la secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Ana Rodríguez Castaño, que ahora ha impulsado el primer informe oficial sobre el caso.

Entre noviembre de 2025 y finales de enero de 2026 se analizaron cerca de un millar de jabalíes, con positividad restringida a la zona de alto riesgo, definida en un radio de 6 kilómetros alrededor del foco inicial. Además, el informe destaca un dato clave: no se han detectado casos en cerdo doméstico.

Un virus distinto y un avance lento del brote

Los expertos subrayan que la expansión espacial observada presenta un patrón lento y localizado, algo que contrasta con otros brotes europeos asociados a cepas altamente virulentas.

El virus detectado presenta además una firma genética diferencial y un comportamiento de campo particular, incluyendo la presencia de animales con anticuerpos frente al virus, lo que podría indicar una circulación más compleja de lo habitual.

En conjunto, el informe recoge literalmente que: «Estas observaciones son compatibles con la posible circulación de un aislado moderadamente virulento, potencialmente asociado a formas subagudas de la enfermedad, si bien esta hipótesis requiere confirmación mediante ensayos experimentales».

Según advierten, un virus de menor virulencia podría ser incluso más difícil de erradicar, ya que puede prolongar el periodo infeccioso, favorecer la persistencia en fauna silvestre y obligar a mantener planes de vigilancia adaptados durante más tiempo.

¿Cómo llegó la peste porcina africana a España?

El Ministerio insiste en que todavía no puede señalarse un origen con certeza. En el documento se remarca que: «En el momento de emitir este informe preliminar resulta prematuro pronunciarse con certeza sobre el origen del brote, sin que hayan finalizado las investigaciones judiciales y administrativas que continúan desarrollándose. No obstante, el informe analiza los escenarios hipotéticos de dicho origen realizando una evaluación integrada de los datos epidemiológicos y contextuales disponibles hasta la fecha».

Uno de los escenarios analizados fue el de una liberación accidental vinculada a un laboratorio, debido a la singularidad genética del virus y la cercanía de centros de investigación. Sin embargo, los análisis no hallaron coincidencias entre el virus de campo y el material experimental utilizado, por lo que no existe evidencia que respalde esa posibilidad.

También se estudió la propagación natural desde otros focos europeos, pero la distancia al foco activo más cercano (en el norte de Italia) y la ausencia de detecciones intermedias hacen que esta vía pierda fuerza.

La hipótesis de una introducción deliberada aparece mencionada de forma teórica, aunque el informe recalca que no hay indicios que apunten en esa dirección.

Finalmente, el documento considera como escenario más compatible la introducción a larga distancia mediada por actividades humanas, mediante restos alimentarios, productos cárnicos contaminados o movimientos de personas y materiales, algo que encajaría con el carácter periurbano del área afectada.

Una senderista camina con su perro suelto.
Una senderista en una foto de archivo. © Shutterstock

El papel del jabalí y el riesgo para el sector porcino

El informe también deja claro el papel del jabalí como elemento central en este brote. «El brote pone de manifiesto el papel crítico del jabalí como reservorio y amplificador del virus, especialmente en este brote y subraya la necesidad de integrar la gestión activa del jabalí —incluyendo búsqueda sistemática de cadáveres, control poblacional intensivo y creación de zonas blancas— como componente central de las estrategias de erradicación», señalan.

En este sentido, recuerdan que el sector porcino español es líder en la Unión Europea y tercero a nivel mundial, por lo que incluso un escenario inicialmente limitado a fauna silvestre puede derivar en consecuencias económicas importantes.

El informe documenta además la primera detección del genotipo II de PPA en España desde 1994, describe la identificación de un nuevo subgrupo genético (grupo 29) y concluye que la combinación de un virus singular, densidades altas de jabalí y entornos periurbanos crea un escenario epidemiológico especialmente complejo.

Por ahora, Agricultura subraya que el brote está bajo control desde el punto de vista geográfico y epidemiológico, aunque el origen exacto del virus sigue siendo una cuestión abierta que exige prudencia y continuidad en las investigaciones.

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