La tramitación del Plan Energético de Aragón (PLEAR) ha encendido las alarmas en el sector cinegético. La Federación Aragonesa de Caza (FARCAZA), como representante del colectivo y única entidad colaboradora del Gobierno autonómico en esta materia, ha presentado una batería de alegaciones ante el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental en el marco de las consultas previas del estudio ambiental estratégico.
La federación advierte de que el desarrollo masivo de instalaciones eólicas y fotovoltaicas en la comunidad está teniendo consecuencias directas sobre los cotos, sus gestores y el equilibrio de las especies, sin que hasta ahora se hayan aplicado medidas compensatorias acordes a la magnitud del problema. Según FARCAZA, el PLEAR debería corregir esta situación antes de avanzar.
Desde la entidad recuerdan que no se trata de una oposición a las energías renovables, sino de exigir una planificación que tenga en cuenta al medio rural, a quienes gestionan el territorio y a la fauna que lo habita.
Miles de hectáreas fuera del aprovechamiento cinegético
Uno de los principales problemas señalados es la pérdida de grandes superficies de terreno cinegético allí donde se instalan parques solares. Estos espacios, normalmente vallados, pasan a considerarse zonas de seguridad, lo que conlleva la prohibición general de la actividad cinegética ordinaria, especialmente con armas de fuego.
Esta limitación no va acompañada, según denuncia FARCAZA, de una reducción de las tasas de aprovechamiento ni de compensaciones por la pérdida de superficie, pese a que en algunos cotos esas hectáreas son esenciales para modalidades concretas como la batida de jabalí o la caza con galgo. A ello se suma la obligación de modificar los planes técnicos de los cotos, con costes que recaen exclusivamente en las sociedades locales de cazadores.
El resultado es un doble perjuicio: menos terreno gestionable y más gastos administrativos y técnicos para unos titulares que, en su mayoría, son entidades deportivas sin ánimo de lucro.
El conejo, los vallados y los daños agrícolas
Las alegaciones ponen el foco en la sobreabundancia de conejo silvestre (Oryctolagus cuniculus) en zonas con instalaciones fotovoltaicas. Los vallados de estos recintos se convierten, de facto, en refugios para el lagomorfo, que encuentra seguridad y alimento, pero sale a alimentarse a parcelas colindantes.

Esto provoca graves daños agrícolas que, en muchos casos, acaban siendo asumidos por los titulares de los derechos cinegéticos de los terrenos colindantes, cuando, según recuerda FARCAZA, deberían ser gestionados por los promotores de las instalaciones en base a la Ley 1/2015 de Caza de Aragón.
Además, la federación alerta de que esta concentración de conejos atrae a aves rapaces hacia zonas con aerogeneradores, incrementando el riesgo de colisión con las aspas de los molinos, incluso en especies catalogadas como vulnerables por la UICN.
Propuestas y medidas compensatorias
Lejos de limitarse a la crítica, FARCAZA incluye en sus alegaciones propuestas concretas de medidas compensatorias que podrían asumir los promotores de proyectos renovables en coordinación con la federación y las sociedades afectadas. Entre ellas destaca la posibilidad de impulsar el proyecto «ALERTA ROJA: Grupo Operativo para la innovación en medidas de gestión de hábitat y requerimientos esenciales de la perdiz roja como modelo biológico».
La federación también insiste en el problema jurídico y ambiental de los vallados permeables al conejo en zonas de sobreabundancia, una cuestión ya planteada en foros como las Cortes de Aragón, la Mesa del Conejo del Gobierno autonómico o el proyecto LIFE Iberconejo.
Como conclusión, FARCAZA ruega al Gobierno de Aragón que tenga en cuenta estas consideraciones para mejorar operativamente el PLEAR y se pone a disposición de los departamentos competentes y de las empresas del sector energético para avanzar hacia soluciones compatibles con el territorio.








