La lucha contra el furtivismo sigue dejando intervenciones llamativas en el campo salmantino. En uno de los controles preventivos que la Guardia Civil realiza de forma permanente en la provincia, agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) detectaron un vehículo circulando por un camino vecinal cuando ya había oscurecido, en las inmediaciones de La Tala.
Tras darle el alto, los guardias civiles comprobaron que el conductor podría estar relacionado con una actividad irregular. La inspección del vehículo y del remolque acabó revelando la magnitud de lo que transportaba: piezas cobradas recientemente y un arma lista para disparar.
La actuación se enmarca, según ha informado la Comandancia de Salamanca, en los servicios de prevención y lucha contra la caza furtiva e irregular que se mantienen activos en reservas y cotos de la provincia, especialmente en zonas donde se han detectado episodios de furtivismo.
Un remolque cargado con un jabalí, 20 perdices y una paloma
Al revisar el remolque adherido al turismo, los agentes localizaron «un ejemplar de jabalí y una bolsa de plástico con 20 perdices y una paloma recientemente abatidas». La escena, en plena noche y en un camino vecinal, levantó de inmediato las sospechas de los especialistas.

Las piezas, según pudo certificar el Seprona, habrían sido abatidas dentro de un coto de la localidad. El problema es que el individuo interceptado no contaba con autorización para cazar en ese terreno, lo que terminó de cerrar el cerco sobre el presunto infractor.
Este tipo de controles, discretos pero constantes, son uno de los principales frenos para quienes intentan aprovechar la oscuridad y los caminos secundarios para sacar animales abatidos sin pasar por los cauces legales.

Además del perjuicio evidente para la gestión del coto, la extracción de tantas piezas en una misma acción pone el foco en el impacto que puede tener el furtivismo sobre especies como la perdiz roja, especialmente en momentos sensibles de la temporada.
Una escopeta municionada y cartuchos de postas prohibidos
La intervención no se quedó solo en las piezas. El registro del interior del vehículo permitió localizar una escopeta municionada, que se encontraba dentro de una funda sin cerrar. Junto a ella, los agentes hallaron también diversos cartuchos de postas.
Fuentes oficiales recuerdan que esta munición está estrictamente prohibida para su uso en la actividad cinegética, un detalle que agrava la situación y que motivó la actuación inmediata de los agentes.
Ante las evidencias, la Guardia Civil procedió a la incautación del arma y a la intervención de todas las piezas. El varón está siendo investigado como presunto autor de un delito contra la flora y la fauna, además de por cazar sin autorización.
Asimismo, se formularon diferentes denuncias administrativas en materia de caza, según ha confirmado la propia Guardia Civil.








