El anuncio se ha producido durante la segunda mesa del Foro Nacional de la Codorniz, celebrado este 11 de marzo en el edificio PRAE de Valladolid, donde representantes de administraciones, científicos y entidades del sector analizaron la situación de esta especie. En ese contexto Pablo Bernados, técnico del Ministerio de Agricultura vinculado a la Dirección General de Producciones y Mercados Agrarios, adelantó las líneas en las que trabaja el Ejecutivo para regular su aprovechamiento.

Pablo Bernardos durante su intervención en Valladolid. © Israel Hernández

Durante su intervención en la mesa titulada Aprovechamiento Cinegético de la Codorniz, Bernados apuntó que la estrategia que estudia el Gobierno pasa por reducir la intensidad de caza y mejorar los sistemas de control, descartando por ahora una moratoria total sobre la especie.

La propuesta se enmarca en el debate abierto desde hace meses sobre la situación poblacional de la codorniz común en España y sobre la posibilidad de adaptar su gestión cinegética a la imposición de cupos.

Menos capturas y control digital

Según se expuso durante la mesa técnica, la línea que se plantea desde el Ejecutivo sería «cazar menos, pero no establecer una moratoria», apostando por una reducción de cupos acompañada de herramientas de seguimiento más estrictas.

Un cazador tras las codornices.

Entre esas herramientas destaca la implantación de un precinto digital, un sistema que permitiría registrar cada ejemplar abatido y mejorar el control de capturas en tiempo real. La idea, según se explicó, es reforzar la trazabilidad y disponer de datos más precisos sobre la presión cinegética real.

El planteamiento pasa también por ajustar la intensidad de caza en función de la información científica disponible, con el objetivo de demostrar que la actividad puede mantenerse dentro de parámetros sostenibles.

En ese sentido, durante el foro se insistió en la necesidad de basar las decisiones en datos científicos, un argumento recurrente en un encuentro que reunió a investigadores, administraciones y representantes del sector cinegético.

Polémica con los datos científicos

Otro de los aspectos que más polémica ha generado es el origen de los datos manejados por el grupo Task Force, un órgano técnico consultivo del comité NADEG de la Comisión Europea. Las cifras utilizadas en sus análisis se basan en estimaciones, no en datos cerrados o certezas absolutas, y han servido de base para elaborar un informe desfavorable sobre la situación de la codorniz en Europa.

La controversia surge porque, según denuncian distintos representantes del sector cinegético, en ese documento no se habrían tenido en cuenta los resultados del proyecto Coturnix, considerado el mayor estudio poblacional realizado hasta la fecha sobre esta especie en Europa, tras seis años de seguimiento científico continuado en el campo.

En cambio, el informe sí incorpora como referencia los datos procedentes de programas de seguimiento impulsados por SEO/BirdLife, una organización conocida por su postura contraria a la actividad cinegética. Esta circunstancia ha provocado malestar entre cazadores, gestores y científicos vinculados al sector, que consideran que el mayor esfuerzo científico desarrollado hasta ahora para monitorizar la codorniz podría estar quedando al margen del proceso de toma de decisiones en las instituciones europeas.

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Codorniz. © Shutterstock

El peso del Comité NADEG

La decisión final sobre el futuro de la codorniz en España se debatirá en los próximos meses en el seno del Comité NADEG, donde la Comisión Europea evaluará posibles medidas de gestión sobre la especie.

Sobre la mesa hay diferentes escenarios. Entre ellos figura una moratoria temporal de la caza, aunque también se barajan opciones intermedias que pasarían por reducir cupos, limitar jornadas hábiles o implantar sistemas de control como el precinto digital.

Precisamente esta última línea coincide con la posición que ha trasladado el representante del Ministerio de Agricultura durante el Foro Nacional de la Codorniz celebrado en Valladolid. Según ha explicado, la postura que defiende el Gobierno español en Bruselas pasa por evitar una prohibición total de la actividad, pero aceptar medidas de control adicionales.

Un debate que trasciende la codorniz

Desde el sector cinegético, las críticas a la propuesta fueron contundentes. José María Gallardo, presidente de FEDEXCAZA, y José María Mancheño, presidente de la Federación Andaluza de Caza (FAC), denunciaron durante sus intervenciones que la medida planteada y la decisión de basarse en datos científicos que consideran insuficientes responderían, a su juicio, a motivos ideológicos y políticos impulsados por SEO/BirdLife.

Ambos dirigentes insistieron en que cualquier decisión que afecte al futuro de la codorniz debería sustentarse en el conjunto de la evidencia científica disponible. En ese sentido, defendieron que estudios de amplio alcance como el proyecto Coturnix deben ser tenidos en cuenta en el proceso de toma de decisiones.

La controversia refleja un debate más amplio que va más allá de esta especie y que vuelve a poner sobre la mesa qué datos científicos deben guiar realmente las políticas de gestión y conservación de la fauna silvestre en Europa. La decisión definitiva de Bruselas se conocerá previsiblemente en los próximos meses y marcará el futuro inmediato de una de las especies más emblemáticas de la media veda española.

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