Un vídeo compartido en TikTok ha generado comentarios y reacciones en redes por una escena que, a simple vista, parece cotidiana: un gato merodea entre la vegetación, localiza a una perdiz y se lanza tras ella. El ave, en el último instante, emprende el vuelo y logra escapar. Pero lo que deja claro la grabación es algo que muchos pasan por alto: los gatos también cazan… y lo hacen con eficacia.

La autora del vídeo acompaña las imágenes con una frase breve, sin más intención aparente que compartir una anécdota: «Mi Jagger también caza perdices».

La escena no tiene un final trágico y, de hecho, la perdiz se salva. Sin embargo, el contenido ha servido para volver a poner sobre la mesa una cuestión que preocupa cada vez más a gestores del medio natural y expertos en biodiversidad: la depredación de gatos sin control, sobre todo en zonas rurales y entornos próximos a espacios protegidos.

En muchos casos se trata de animales con dueño, pero que salen al exterior sin supervisión. En otros, hablamos directamente de gatos asilvestrados o comunitarios que viven en colonias, se desplazan largas distancias y actúan como auténticos depredadores.

Un depredador silencioso que no siempre se ve venir

Lo llamativo de este tipo de vídeos es que muestran, sin necesidad de dramatismos, una realidad conocida desde hace años: el gato doméstico conserva intacto su instinto de caza. Aunque coma a diario en casa, puede perseguir aves, micromamíferos o reptiles por puro comportamiento predatorio.

Y eso, en el campo, tiene consecuencias. Una perdiz adulta puede salir volando, como ocurre en este caso, pero no siempre hay margen para escapar. Nidos en el suelo, polladas, aves debilitadas o ejemplares jóvenes son especialmente vulnerables.

Además, el problema se multiplica cuando estos animales se mueven cerca de espacios de alto valor ecológico. No es una hipótesis: según se ha advertido en distintas investigaciones y trabajos de seguimiento, los gatos aparecen incluso dentro de zonas protegidas, interactuando con fauna silvestre.

A ese impacto directo hay que sumar otro riesgo menos visible pero igual de preocupante: la transmisión de enfermedades a especies autóctonas.

@_87fany

mi jagger también caza perdices😹

♬ sonido original – Rodrigo García

Un aviso para propietarios: controlarlos también es proteger

Más allá de la polémica que pueda generar la presencia de gatos en el medio natural, este tipo de escenas virales dejan una conclusión clara: tener un gato en casa no siempre significa que esté ‘fuera de peligro’ ni que él no lo sea para la fauna local.

En el entorno rural, dejarlo salir sin control puede convertirlo, sin quererlo, en un problema para especies que ya lidian con sequías, falta de refugio, enfermedades y pérdida de hábitat. A veces una sola imagen en redes lo resume todo mejor que un informe: un felino agazapado y una perdiz —o en otros casos una especie amenazada— jugándose el susto.

Porque hoy voló… pero mañana puede no hacerlo.

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