La actuación de la Guardia Civil en un coto privado de Zarza-Capilla (Badajoz) ha terminado con la detención de tres individuos que intentaron huir tras ser sorprendidos en el interior de la finca. Los hechos, ocurridos a finales de marzo, han puesto al descubierto un nuevo caso de furtivismo que acabó con una persecución y el hallazgo de restos de un animal abatido.
Todo comenzó cuando una patrulla detectó un vehículo sospechoso circulando por el paraje conocido como ‘El Torozo’, dentro de un terreno cinegético privado. Los agentes procedieron a darle el alto, pero el conductor ignoró las señales y emprendió la huida a gran velocidad. Durante la persecución, los agentes observaron cómo desde el interior del vehículo arrojaban objetos por la ventanilla, en un intento evidente de deshacerse de pruebas que pudieran relacionarlos con los hechos. Poco después, el coche fue interceptado en el camino que une Zarza-Capilla con La Nava, donde los agentes lograron identificar a sus ocupantes.
Una fuga que destapó el presunto delito
Tras detener el vehículo, los agentes inspeccionaron la zona por la que había pasado el coche. En la cuneta localizaron un rifle con la numeración de serie borrada de forma intencionada, así como la cabeza de un ciervo, que presuntamente habría sido abatido de manera ilegal. El hallazgo confirmó las sospechas iniciales y reforzó la hipótesis de que los tres hombres estaban implicados en un episodio de abatimiento furtivo de fauna dentro del coto.

En el interior del vehículo también se encontraron diversos elementos, como un visor, un monocular térmico, linternas y abundante cartuchería metálica, que, según los investigadores, habrían sido utilizados para el abatimiento ilegal de animales. Además, en el maletero del coche los agentes detectaron restos de sangre fresca, lo que indicaría que el animal había sido abatido recientemente y que los ocupantes intentaron deshacerse de él durante la huida para evitar ser incriminados.

Detenidos e investigados por varios delitos
Los tres hombres, vecinos de Cabeza del Buey y Monterrubio de la Serena, fueron detenidos como presuntos autores de delitos contra la flora y fauna y por tenencia ilícita de armas, ya que el rifle intervenido presentaba alteraciones en su identificación. Las investigaciones posteriores permitieron confirmar que los implicados carecían de autorización para cazar en ese terreno, lo que refuerza el carácter ilegal de los hechos.
Las diligencias han sido remitidas al Juzgado de Castuera, mientras la Guardia Civil mantiene abierta la investigación para tratar de determinar el origen del arma intervenida y su posible relación con otros hechos similares. El caso vuelve a poner el foco sobre la actividad furtiva en determinadas zonas rurales y la importancia de los dispositivos de vigilancia para frenar estas prácticas ilegales que afectan directamente a la fauna y la caza.








