La preocupación ha vuelto a saltar esta semana al primer plano en el sector cinegético valenciano. La Federación de Caza de la Comunidad Valenciana ha solicitado a la Dirección General de Medio Natural de la Generalitat que se oponga con contundencia a las posibles restricciones a la caza de la codorniz, el porrón común y el ánade silbón, un debate que podría tomar forma en el ámbito comunitario en las próximas semanas.
La petición llega en un momento clave, con fechas ya marcadas en el calendario. El mes de febrero se perfila como un punto de inflexión dentro de la Comisión Europea, donde se analizará la situación de estas especies y podrían plantearse medidas que, de salir adelante, acabarían teniendo impacto directo sobre el calendario y la gestión de su aprovechamiento en España.
Antes incluso de que el asunto llegue a los foros europeos, el 29 de enero el Gobierno de España y las comunidades autónomas deberán consensuar una posición común. Para los cazadores, ese acuerdo previo puede ser determinante: de ahí que las federaciones autonómicas estén activando contactos con sus administraciones para no llegar “en frío” a la negociación.
Una cita en Europa con la codorniz y dos anátidas en el punto de mira
La Federación valenciana explica que esta solicitud se enmarca en una iniciativa coordinada a nivel nacional por la Real Federación Española de Caza, con el objetivo de trasladar a las administraciones la inquietud del sector ante las recomendaciones formuladas por el Consorcio Científico de la Comisión Europea.
El foco inmediato estará en la reunión de la Task Force europea prevista para los días 12 y 13 de febrero, donde se abordará el estado de estas aves. Desde la Federación advierten de que el escenario puede derivar en propuestas de restricción que, a su juicio, no responden a la realidad del campo ni al conocimiento técnico acumulado en España.
En el escrito remitido a Medio Natural, los representantes valencianos insisten en la necesidad de que la Generalitat mantenga una postura clara y la traslade con firmeza en los espacios de debate donde se toman decisiones que afectan al territorio. Y no solo por una cuestión deportiva: también por el papel que, defienden, ha tenido históricamente la caza regulada en el seguimiento de las poblaciones y la conservación de hábitats.
«Una tradición de gestión responsable» ante medidas que consideran injustificadas
La Federación subraya, además, que ya existe un posicionamiento previo del propio Estado. El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación manifestó públicamente en noviembre de 2024 su rechazo a una prohibición temporal o a nuevas restricciones sobre estas especies, al considerar que los datos científicos disponibles no respaldan medidas preventivas.
Entre los argumentos citados se encuentran los datos procedentes del proyecto Coturnix, impulsado por Mutuasport y la Fundación Artemisan, que según recuerdan desde la Federación forman parte de la base científica empleada para valorar la evolución de la codorniz.
Desde el colectivo cinegético valenciano alertan del riesgo de que las restricciones sean, en la práctica, poco útiles e incluso contraproducentes para la gestión. Aseguran que limitar la actividad podría reducir el seguimiento en campo y la capacidad de monitorización que se realiza campaña tras campaña.
La presidenta de la Federación de Caza de la Comunitat Valenciana, Lorena Martínez, ha defendido la experiencia acumulada en la región y ha pedido que se tenga en cuenta antes de imponer medidas generalistas desde fuera: «La Comunitat Valenciana tiene una larga tradición de gestión responsable de la caza, y esa experiencia debe ser escuchada en los foros donde se toman decisiones que afectan a nuestro territorio».
Martínez ha insistido en que el sector no se niega a mejorar herramientas de control y conservación, pero sí a ser señalado como causa única de un posible declive: «Los cazadores valencianos no rehúyen su responsabilidad y están abiertos a seguir mejorando los mecanismos de seguimiento y conservación de la codorniz, el porrón común y el ánade silbón, pero no aceptarán medidas injustificadas que señalen a la caza como el origen de problemas que responden a factores mucho más complejos, como la pérdida de hábitat o los cambios en los usos agrarios».








