En un país donde el debate sobre las armas suele estar cargado de tópicos, los números cuentan otra historia: en España cada vez hay menos armas en términos relativos y, además, la gran mayoría no tiene nada que ver con el imaginario urbano, sino con el mundo rural y la actividad cinegética. En total, el registro contabiliza 2.656.705 armas, una cifra que, comparada con la población actual, deja una media aproximada de un arma por cada 18 habitantes.
Buena parte de ese parque está ligado a modalidades tradicionales, especialmente a la caza menor. No es casualidad que la categoría más numerosa sea la de las escopetas, con 1.291.022 unidades registradas.
A bastante distancia aparecen los rifles, con 163.522 ejemplares, habituales en la caza mayor. Un reparto que refleja con claridad qué tipo de uso predomina en España: el cinegético ligado al medio rural y no el defensivo.

Escopetas: el peso del mundo rural y la excepción de Madrid
Si se baja al detalle por comunidades, las diferencias son llamativas y responden a un patrón bastante claro: donde hay más tradición cinegética, más campo y más población vinculada a la actividad, hay también más armas.
En términos generales, Andalucía lidera el listado con 621.664 armas en total. Dentro de ese volumen sobresalen sus 484.136 escopetas, una cifra que por sí sola da idea del peso que sigue teniendo la caza menor en buena parte del sur peninsular.
Otras regiones con cifras elevadas son Madrid (255.422 armas), Castilla-La Mancha (237.583), Comunidad Valenciana (231.734) y Castilla y León (204.951), territorios amplios, rurales y con gran presencia de cotos. En el extremo contrario, aparecen las ciudades autónomas: Ceuta suma 1.610 armas y Melilla, 448.
Estos datos dejan una fotografía clara: la España del rifle y la escopeta sigue estando, sobre todo, fuera de las grandes capitales —a excepción de Madrid— y muy ligada al territorio.

Rifles: menos, pero clave en la caza mayor
Aunque los rifles son muchos menos que las escopetas, siguen siendo una categoría muy significativa y al alza: 163.522 en toda España, un número que habla del auge y la consolidación de modalidades de caza mayor en numerosas comunidades.
De nuevo, Andalucía encabeza también este apartado con 34.105 rifles, muy por delante del resto, seguida por comunidades con cifras destacadas como Cataluña (18.214) —donde la caza mayor y el jabalí tienen especial relevancia— y la Comunidad de Madrid (17.883).
En cambio, en territorios pequeños o muy urbanos las cifras caen en picado: Melilla apenas contabiliza 47 rifles, una diferencia enorme si se compara con las zonas cinegéticas tradicionales.
Con todo, el mensaje de fondo es difícil de discutir: España no es un país armado, al menos en proporción a su población, y el grueso del registro sigue teniendo un perfil muy concreto. Más que de pistolas, el mapa español sigue siendo —y cada vez más— el de la escopeta de caza.








