Antes de que amaneciera, los barraqueros de El Grado ya estaban en lo alto de los árboles. Habían pasado meses preparando la barraca para unas pocas horas de paso de los tordos. Eugenio Monesma filmó aquella caza en 1992 y ha recuperado ahora un documental que permite escuchar a sus protagonistas y ver un conocimiento transmitido durante generaciones que ya no puede practicarse legalmente.
La película tiene un valor difícil de sustituir. Conserva las voces, el vocabulario y la destreza de quienes conocían cada rama de la barraca. También muestra una modalidad cuya prohibición fue defendida activamente por organizaciones ecologistas.
Un oficio que comenzaba meses antes del paso
Según relata el documental, los preparativos arrancaban en verano con la recogida del besque, empleado para elaborar la liga. Después llegaba el trabajo en los árboles: preparar las palanquetas, disponer los forcaños y dejar lista la barraca para el paso otoñal de las aves.
La víspera de cada jornada, los barraqueros preparaban las varetas. De madrugada subían a colocarlas, una operación que llamaban parar. Cuando terminaba el paso, las retiraban y las guardaban hasta el día siguiente: tocaba desparar. Monesma recoge así algo más que una técnica de captura. En palabras como pellón, palanquetas o forcaños pervive una forma local de nombrar el monte y de trabajar en él.
Ese es el valor cultural de la grabación: permite conocer una actividad que exigía meses de preparación, habilidad en los árboles y aprendizaje junto a los mayores. Su desaparición como práctica legal hace más difícil que ese saber se transmita de la misma manera.
La batalla ecologista contra la liga
La oposición ecologista a esta caza está documentada. SEO/BirdLife describe el parany o barraca como una práctica desarrollada durante siglos también en Aragón y recoge entre sus actuaciones informes, denuncias y procedimientos judiciales contra el uso de varetas impregnadas de liga. La propia organización presenta las sentencias contrarias a la modalidad entre sus logros. En 2021 volvió a defender públicamente la prohibición.
La razón jurídica es la falta de selectividad: una vareta con liga puede atrapar también aves distintas de los tordos que se pretende capturar. La Directiva europea de aves prohíbe este método y la Ley 42/2007 impide el uso de procedimientos masivos o no selectivos. Los tribunales han rechazado que el arraigo tradicional baste por sí solo para autorizarlo.
El documental de Monesma demuestra que la memoria del mundo rural puede conservarse y difundirse, a pesar de que su ilegalidad haya dificultado la utilización de la jerga común entre quienes practicaban esta modalidad. Hoy permite asomarse a una página del mundo rural oscense que, sin aquellas imágenes, sería mucho más difícil conocer.








