Un parque urbano de Mieres (Asturias) se ha convertido en destino de peregrinación para ornitólogos de toda España tras la aparición de una curruca gavilana (Curruca nisoria), un ave que cría en Europa central y oriental y que, por su ruta migratoria, apenas pisa territorio español. El hallazgo, confirmado el 12 de octubre en el parque Aníbal Vázquez, en el barrio de la Mayacina, ha congregado en pocos días a observadores llegados desde media España con prismáticos y teleobjetivos.
El autor del hallazgo fue Clemente Álvarez Usategui, responsable de la Coordinadora Ornitológica de Asturias, quien frecuenta ese parque casi a diario desde finales de julio porque había detectado que funcionaba como corredor de paso para aves migratorias. Aquella mañana festiva, entre los arbustos, se topó con algo que no esperaba ver en Mieres. «Detecté, pude observar y luego fotografiar una curruca gavilana», relató a La Nueva España. El propio observador explicó que se trataría de la cuarta vez que se detecta la especie en Asturias.

Una rareza con pocos antecedentes documentados en España
La cifra que ha circulado en varios medios —catorce avistamientos homologados en toda España— procede del testimonio del propio descubridor y de la cobertura periodística inicial, pero los registros técnicos disponibles ofrecen un panorama distinto y más acotado. Según una reconstrucción publicada por Xataka a partir de los informes del Comité de Rarezas de la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife), la historia de la curruca gavilana en España tiene, hasta ahora, cinco citas homologadas, y todas dibujan una ventana otoñal sorprendentemente precisa








