fbpx

Una cuadrilla asturiana de cazadores abate dos enormes jabalíes de 134 y 141 kilos

Esta cuadrilla de cazadores asturianos abatieron, el pasado fin dos grandes macarenos de 134 y 141 kilos con unas imponentes defensas.

jabali cuadrilla
La cuadrilla con los jabalíes. © J. M.
Publicado: 7 de noviembre de 2022 / Actualizado el: 2022/11/10 - 12:20

Una cuadrilla de amigos cazadores logró abatir, el pasado fin de semana, dos grandes jabalíes durante una jornada cinegética celebrada en las cercanías del concejo de Cangas del Narcea. Javier Méndez, uno de los cazadores presentes en la jornada y miembro del grupo, ha narrado a la redacción de Jara y Sedal cómo se desarrolló la jornada cinegética en el lote de Morera en la que se hicieron con estos dos jabalíes de 134 y 141 kilos que, además, tenían unas imponentes defensas.

El primero de los jabalíes abatidos: un tremendo macareno de 134 kilos

El primero de los jabalíes abatidos. © J. M.

El primero de los jabalíes abatidos fue un tremendo macareno de 134 kilos de peso que fue bordeando todas las posturas y se dirigió al cruce de los ríos por donde pretendía escapar de la zona a batir. Pero en ese lugar, según explica Méndez, se encontraba Pirri, jefe de cuadrilla, que lo observó salir del monte y lo abatió de un certero disparo. «Estaba todo lleno de rastros, y lo pisteamos y levantamos. Se arrancó muy bien el animal. Fue bajando toda una ladera y salió a placer», relata.

El problema llegó «a la hora de sacar sacar el aparato hacia fuera, ya que tardamos más de dos horas, porque no había pistas forestales cercanas», recuerda el cazador.

El segundo jabalí, de 141 kilos

El segundo de los jabalíes abatidos. © J. M.

Pasadas las 16 horas de la tarde, el jefe de cuadrilla decidió ir al rastro de otro gran jabalí y consiguió ubicarlo en un trozo pequeño de monte. Solamente quedaban dos horas de luz, y se procedió a soltar los perros que, nada más ser liberados, indicaron con sus ladridos que en poco tiempo llegarían al encame de este macareno.

Pasados cinco minutos se escuchó a los perros redoblar sus ladridos y acosar a este enorme verraco, que salió de su encame y se dirigió al río, donde se encontraba una línea de posturas que consiguió esquivar, «cruzando entre dos de ellas y evitando a los cazadores, tirándose al río y pasando a la ladera de enfrente, momento en el que José escuchó romper el monte por su espalda y consiguió localizarlo», explica Méndez, abatiéndolo de dos disparos.