La escena tuvo lugar en los montes de Sant Hilari Sacalm (Girona), una zona donde el corzo ha ido ganando presencia en las últimas dos décadas. En plena batida y bajo una lluvia persistente, Marcos Rojano Muñoz logró abatir un ejemplar muy especial que, por su morfología, difícilmente olvidará.

El lance se produjo durante una batida con el fin de gestionar la población de corzo y jabalí de la zona, una medida que en algunas zonas de Girona se ha ampliado en los últimos años ante el incremento de determinadas especies. En este contexto, el cazador de 36 años participaba junto a la colla Els Maniatics cuando se cruzó con un corzo que destacaba por su llamativa cuerna peluca. A unos 30 metros de distancia, y con los perros siguiendo el rastro, el animal se detuvo unos segundos. Ese instante fue decisivo.

Un lance rápido y efectivo en plena lluvia

Según relata el propio protagonista a este medio, el disparo fue limpio y certero. El corzo quedó parado al escuchar a los perros, lo que permitió ejecutar el tiro en condiciones óptimas.

El proyectil impactó en la zona vital, provocando una muerte prácticamente instantánea. «El tiro fue muy limpio, en las zonas vitales. Murió al instante sin apenas sufrimiento de un solo disparo», explica el cazador, que vivió el momento con intensidad en una jornada marcada por el mal tiempo.

La lluvia, lejos de dificultar la acción, formó parte del ambiente de una jornada típica de batida. El terreno húmedo, cubierto de hojas, y el sonido de los perros en el monte crearon el escenario perfecto para que el lance se desarrollara con rapidez. El cazador no duda en calificarlo como una experiencia difícil de repetir. La combinación de circunstancias, el tipo de animal y el momento vivido elevan este lance a uno de los más especiales de su trayectoria.

Un corzo ‘peluca’ en Girona

El ejemplar abatido presenta una característica muy particular: una cuerna con borra o correa permanente, conocida como ‘peluca’. Este tipo de anomalía suele estar relacionada con alteraciones hormonales que impiden la caída y renovación normal de las cuernas.

Este rasgo convierte al animal en una pieza singular, muy valorada desde el punto de vista cinegético por su rareza. Además, el lance pone de manifiesto la expansión del corzo en la provincia de Girona, donde hace apenas dos décadas su presencia era testimonial. Hoy, sin embargo, su población ha crecido notablemente, compartiendo hábitat con otras especies como el jabalí.

El propio cazador lo resume así: «Localidad muy buena para el jabalí y en la que en los últimos 10 años el corzo está cada vez más presente y donde hace 20 apenas existía».

Un recuerdo para toda la vida

El protagonista reconoce por último que este corzo podría ser el mejor de su vida. No solo por el trofeo en sí, sino por las circunstancias en las que se produjo el lance: el Día del Padre, bajo la lluvia y en una jornada junto a su cuadrilla. «Estoy muy contento. Posiblemente es el corzo de mi vida», asegura.

Más allá del resultado, la historia refleja cómo la gestión cinegética y las autorizaciones por daños permiten compatibilizar la actividad con el equilibrio del medio natural, al tiempo que ofrecen momentos únicos para quienes participan en ella.

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