Durante una jornada de vigilancia en el monte, un guarda detuvo a un individuo que recolectaba setas sin licencia. El vídeo del momento, compartido por un conocido divulgador de contenido rural, ha causado un gran revuelo en redes sociales, especialmente por la contundencia del operativo y por la lección que el guarda ofreció al joven sobre el uso del campo y la normativa que lo regula.

Un control que recuerda a los de la Guardia Civil

La escena, grabada y difundida por la cuenta de YouTube Pablo Fauna, muestra cómo el guarda había montado un completo dispositivo de control en una pista forestal. Con conos de señalización, rotativo y carteles de advertencia, el despliegue llamó la atención de muchos internautas, algunos de los cuales lo calificaron de exagerado, al considerar que más que una inspección rural parecía un control de la Guardia Civil.

Durante el operativo, varios vehículos fueron detenidos para comprobar que sus ocupantes cumplían con la normativa vigente de recolección. Tras verificar que la mayoría contaban con la licencia correspondiente, llegó el turno de un joven que había estado recolectando setas sin autorización.

Pillado con las manos en la masa

El guarda rural, tras identificar al joven, le informó de forma clara y didáctica que no disponer de licencia lo obligaba a tramitarle una propuesta de sanción. En ese momento, procedió al pesaje de las setas que portaba para dejar constancia de la cantidad recolectada sin permiso.

A continuación, le explicó el procedimiento legal y le ofreció la posibilidad de firmar el acta, aclarando que dicha firma no implicaba conformidad. El joven, visiblemente sorprendido pero colaborador, accedió a firmar el documento. Todo ello quedó reflejado en un vídeo que acumula miles de visualizaciones y comentarios de todo tipo.

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Las consecuencias legales de recolectar sin permiso

Cabe recordar que en España la recolección de setas está regulada por normativas autonómicas que, aunque varían según la comunidad, coinciden en su severidad. Recolectar sin licencia puede suponer multas desde los 1.001 euros en casos leves, hasta los 100.000 euros si se detectan agravantes como la venta clandestina o el daño al entorno natural.

Además, los infractores pueden verse obligados a compensar los perjuicios ambientales causados. Estas medidas buscan fomentar una recolección sostenible, que permita preservar los ecosistemas y evitar la sobreexplotación de los recursos naturales.

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