Cataluña lleva años conviviendo con un fenómeno cada vez más habitual: la presencia de jabalíes en zonas agrícolas, periurbanas e incluso dentro de núcleos urbanos. Aunque cada temporada se registran miles de capturas, la especie mantiene cifras elevadas en numerosas comarcas, con episodios recurrentes de daños y riesgo en carreteras.

En este contexto, el Govern prepara una batería de medidas para reducir la población de jabalíes hasta un 50%, apostando por una estrategia que va más allá de aumentar la presión cinegética y que pone el foco en algo tan cotidiano como los contenedores de basura o la gestión de colonias felinas.

Según los datos disponibles, en Cataluña se abaten cada año alrededor de 70.000 jabalíes, lo que equivale aproximadamente al 30% o 40% del total estimado, una cifra elevada que, sin embargo, debe aumentarse.

El propio Departament d’Agricultura, Ramaderia, Pesca i Alimentació admite que intensificar las capturas es positivo pero no será suficiente si no se actúa sobre el origen del problema: la disponibilidad constante de alimento.

Basura y colonias felinas, el “buffet libre” del jabalí

«Además de aumentar el periodo de caza, debemos desarrollar medidas municipales e infraestructurales para reducir la conflictividad de la especie», explica a El Periódico Jaume Minguell, director de Bosques y Gestión del Medio.

Minguell defiende que el plan debe apoyarse en una “pata municipal” que permita frenar el acceso del jabalí a fuentes de comida fáciles, especialmente en entornos donde los animales encuentran alimento sin esfuerzo. «No podemos basarnos solo en capturas», insiste.

El director de Bosques subraya que el problema no es tanto de densidad como de convivencia. «El jabalí no plantea un problema de densidad, sino de conflictividad, dos aspectos que a menudo sí, pero que no siempre van de la mano», afirma.

Y en ese escenario, dos elementos destacan por encima del resto: la basura urbana y las colonias de gatos, que se han convertido en puntos de alimentación constante y muy accesible para estos ungulados.

Una piara de jabalíes junto a un contenedor de basura. © Shutterstock

«Los conflictos son habituales en zonas urbanas en las que las densidades considerables coinciden con infraestructuras (por el riesgo de accidente), presencia de basura y colonias de gatos», expone Minguell.

Medidas municipales y barreras en carreteras

A través de la Mesa del Senglar, la Generalitat pretende unificar acciones que algunos municipios ya aplican, pero de forma desigual. «Realizaremos un trabajo progresivo que se traducirá en planes de mantenimiento para los ayuntamientos», asegura Minguell.

En cuanto a las colonias felinas, el Govern considera que no es imprescindible eliminarlas, sino revisar cómo se gestionan y controlar la disponibilidad del alimento: «Solo hace falta analizar cómo se mantienen».

En el caso de la basura, los contenedores cerrados se presentan como una herramienta eficaz para evitar que los jabalíes encuentren comida disponible. En carreteras, la solución pasa por barreras y pasos subterráneos de fauna. Y en agricultura, el refuerzo de vallados específicos en campos de riesgo.

Sobre las posibles ayudas económicas, la Generalitat reconoce que aún se estudian, aunque ya existen líneas de subvención desde algunas diputaciones.

«Se trata de un camino más largo pero imprescindible, porque solo con las capturas no lograremos disminuir las densidades y seguiremos teniendo problemas en muchas comarcas», resume el director de Bosques.

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