Rubén conoce sus huellas, los lugares por los que se mueve y algunas de las bañas que visita. Sin embargo, nunca ha logrado adelantarse a él. El protagonista del nuevo capítulo de ‘Con la luna por testigo’ lleva meses siguiendo a un viejo jabalí solitario que parece detectar cada cambio en el monte y desaparecer justo cuando el encuentro parece más cercano.
Esa persecución sirve como hilo conductor de ‘El duelo final con el viejo jabalí’, el episodio 9 de la serie de Cazaflix dedicada a las esperas nocturnas. La entrega retoma la historia iniciada en el capítulo anterior, aunque antes de regresar tras el macareno muestra otra jornada en la que el aprendizaje y la transmisión de conocimientos ocupan buena parte del relato.
Rubén comparte campo con Marcos y aprovecha su compañía para enseñarle a interpretar rastros, identificar señales y comprender el comportamiento de los animales. Son conocimientos que él también recibió de los cazadores veteranos, y que ahora trata de trasladar a una nueva generación.
Aprender a leer lo que ocurre en el monte
El episodio insiste en que los dispositivos térmicos pueden ayudar a observar lo que sucede cuando desaparece la luz, pero no sustituyen las horas pasadas en el campo. Para elegir correctamente un puesto resulta necesario estudiar los movimientos de los jabalíes, conocer sus lugares de refugio y entender cómo influyen el alimento, el agua o las temperaturas en sus recorridos.
La jornada junto a Marcos permite, además, acercarse a la vertiente de gestión que existe detrás de las esperas. En una zona en la que los jabalíes están provocando daños en los cultivos, ambos afrontan una noche que también sirve para explicar el aprovechamiento posterior de la carne de caza y la importancia de los correspondientes controles veterinarios.
Este tramo del capítulo deja una imagen poco habitual en las producciones cinegéticas: el camino que sigue la carne desde el monte hasta la mesa. Una forma sencilla de mostrar a los más pequeños el origen de los alimentos y el aprovechamiento de los animales obtenidos durante las acciones de control.
Una noche entera tras el viejo macareno
Pese a todo, Rubén continúa pensando en el gran jabalí que lleva meses siguiéndole el juego. Sus enormes huellas aparecen periódicamente en las bañas y confirman que todavía permanece en aquellas sierras, pero su experiencia le ha permitido evitar hasta ahora cualquier encuentro.
Las altas temperaturas ofrecen esta vez una pista. El cazador sabe que, antes o después, el animal tendrá que acercarse al agua y decide ocupar una pequeña baña que visita de manera irregular. Lo hará solo y con la intención de permanecer allí durante toda la noche si fuera necesario.
Comienza entonces una espera marcada por el calor, el sueño y la incertidumbre. Con ayuda de un binocular térmico Nocpix Quest H50R, Rubén observa cada movimiento que se produce a su alrededor. Durante horas aparecen distintas siluetas en la oscuridad, aunque su objetivo no consiste en actuar ante cualquier ejemplar, sino en reconocer con seguridad al macareno que lleva tanto tiempo buscando.
Una silueta aparece en la oscuridad
El paso de las horas convierte la noche en una lucha contra el cansancio y el desánimo. Cada ruido obliga a recuperar la atención y a escudriñar de nuevo la vegetación, mientras Rubén trata de anticipar el movimiento de un animal que ha demostrado conocer perfectamente aquel terreno.
Finalmente, una gran silueta solitaria se aproxima a la zona. Su tamaño y su forma de comportarse hacen pensar que la historia construida durante meses puede estar a punto de alcanzar su momento decisivo. Sin embargo, todavía queda por descubrir si Rubén logrará culminar la larga partida o si el viejo macareno volverá a desaparecer entre el monte.
El desenlace puede verse en el episodio 9 de Con la luna por testigo, disponible gratuitamente en el canal de YouTube de Jara y Sedal–Cazaflix. Una entrega sobre la paciencia, la experiencia y el respeto hacia esos viejos jabalíes capaces de poner a prueba incluso a quienes mejor conocen sus pasos.









