Por Gregorio Mentaberre y Jorge Ramón López Olvera

Tras su erradicación de España en 1994, la reaparición de la peste porcina africana (PPA) en jabalíes del Área Metropolitana de Barcelona (AMB) en noviembre de 2025 constituye un enorme reto. Por un lado, ha empezado a afectar y amenaza seriamente a sectores clave de la economía del país, como es la producción porcina y la industria cárnica. Por otro lado, después de años intentando poner freno al crecimiento de sus poblaciones sin éxito, todo indica que para aumentar las probabilidades de erradicar la enfermedad a través del control poblacional del jabalí se necesitan estrategias novedosas y más radicales.

Las medidas recomendadas por organismos internacionales para controlar la peste porcina son:

  1. Restricción de acceso, movilidad humana y actividad cinegética en la zona infectada, para evitar provocar movilidad de los jabalíes y dispersar el virus.
  2. Fragmentación del territorio mediante vallados para reducir el movimiento de jabalíes y la expansión geográfica de la PPA.
  3. Búsqueda activa, retirada y eliminación de los cadáveres de jabalí muertos por PPA, ya que son la principal fuente de contagio entre jabalíes.
  4. Eliminación de jabalíes, diferenciando:
    • La zona núcleo o infectada, en la que completar el efecto letal de la PPA para intentar eliminar todos los jabalíes infectados.
    • Una zona blanca periférica, en la que el objetivo es reducir la población a niveles que dificulten que jabalíes infectados que consigan salir de la zona núcleo encuentren otros jabalíes a los que infectar.  

Sin embargo, el brote de PPA del AMB presenta dos particularidades:

  • Su localización en zona periurbana.
  • La cepa vírica, diferente a las que circulan en otros países de la UE.

Las medidas de control de la PPA deben adaptarse a estas particularidades. La Tabla 1 muestra los desafíos y oportunidades que las especificidades del brote en el AMB representan para cada una de las medidas de control.

Tabla 1. Desafíos y oportunidades para el control del brote de PPA en el AMB.

Medida de controlDesafíoOportunidad
Restricción de actividad humanaNumerosa población humanaMovilidad diariaMayor probabilidad de localización de cadáveres
ValladosTerritorio muy fragmentadoJabalíes habituados a desplazarse por terrenos antropizados (y fragmentados)Aprovechamiento de infraestructuras para vallarPosibilidad de establecer barreras sucesivas interconectadas
Retirada de cadáveresVegetación densa, entramado intrincadoMayor probabilidad de localización de cadáveres
Eliminación de jabalíesDensidad elevadaPoblación desconocidaLimitación de métodos cinegéticosDisponibilidad de diversos métodos de caza y capturaConocimiento previo

Hagamos números

La zona de alto riesgo del brote del AMB se extiende, a día de hoy, por 16 municipios, con una superficie de más de 325 km2, y el radio de 20 km de la zona de bajo riesgo supone 1.400 km2 de superficie. ¿Cuántos jabalíes hay en esas zonas? El observatorio del jabalí de Cataluña estima una densidad de 4,3 jabalíes/ km2 en la Zona de Caza Controlada de Collserola. Sin embargo, esta estimación de la densidad se basa solo en las batidas realizadas en zonas naturales, y la cantidad de jabalíes utilizando zonas urbanas y periurbanas fuera de la zona de caza sigue siendo una incógnita. En los 2,6 km2 del campus de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), situado íntegramente dentro de la zona de alto riesgo, se capturaron con caja trampa una media de 24,4 jabalíes al año entre 2012 y 2019, lo que supone eliminar 9,4 jabalíes/km2. Calculando una eficiencia de captura de entre el 33% y el 50% de la población, la horquilla de estima de la densidad sería entre 18,8 y 28,2 jabalíes/km2. La incertidumbre es tan grande, que la población de jabalíes podría oscilar entre1.400 y 9.200 en la zona de alto riesgo y entre 6.000 y 39.500 jabalíes si añadimos la zona de bajo riesgo.

La heterogeneidad en el fragmentado ambiente periurbano del AMB conduce a esta variabilidad en la estima de la población de jabalí que la ocupa. A su vez, eso dificulta el establecimiento de estrategias de eliminación de la población y, sobre todo, establecer un objetivo de gestión y hacer un seguimiento de su cumplimiento. ¿Cómo podemos saber cuántos jabalíes cazar y cuántos quedan, si no sabemos cuántos hay?

Control de jabalíes en zonas periurbanas

El principio de precaución exige trabajar con el peor escenario posible y actuar como si la población fuera superior al percentil 50 de la máxima estimación; es decir, más de 4.500 jabalíes en la zona de alto riesgo y cerca de 20.000 en el conjunto de las zonas de alto y bajo riesgo. El objetivo en estos escenarios no es intentar mantener la población de jabalí estable como se ha hecho hasta ahora, ni simplemente reducir la población de jabalí. Tanto la erradicación de la PPA en la zona infectada como la creación de una zona blanca requieren la práctica erradicación del jabalí. Las características epidemiológicas de la cepa, potencialmente menos transmisible, con un período de infección más largo y con una menor mortalidad, hacen todavía más complicado su control a largo plazo. En ausencia de mortalidad aguda, un mayor porcentaje de jabalíes pueden estar infectados y transmitir la PPA durante más tiempo, incluso con prevalencias bajas. Eso hace que la necesidad de reducción de la población sea todavía mayor.Por todo ello, para erradicar la PPA sería necesario vaciar completamente de jabalíes el AMB.

Pero, además, entre el 20% y el 30% del AMB es zona urbana y periurbana, lo que limita la utilización de métodos cinegéticos. Cómo conseguir erradicar una población cuando:

  • No se ha conseguido ni siquiera estabilizarla durante años de esfuerzos.
  • Se desconoce su tamaño y densidad.
  • La caza está limitada.

En tiempos de crisis, el modelo de gestión de las poblaciones de jabalí debe cambiar, empleando estrategias nuevas que no se utilizan en ausencia de epidemias. Llegados a este punto, es importante tener en consideración que existen diversos métodos de caza, captura y eliminación de jabalíes cuyo rendimiento, eficacia y eficiencia se conocen. La combinación de estos métodos, explotando los puntos fuertes, utilidad y aplicabilidad de cada uno, puede lograr un efecto sinérgico en el control de la población de jabalíes que multiplique el efecto individual de cada uno de ellos. La Tabla 2 resume el potencial de varios de estos métodos.

Tabla 2. Aplicabilidad de métodos de caza y captura con sacrificio para controlar la población de jabalíes del AMB. Los valores indican el número de unidades de esfuerzo (batidas o días de actuación) teóricas necesarias para capturar todos los jabalíes.

MétodoRendimiento (jabalíes/batida,  día o evento)Zona de alto riesgo (325 km2) 1.400 – 9.200 jabalíesZona de bajo riesgo (1.075 km2) 4.600 – 30.300 jabalíes
Urbano (25%) 81,25 km2No urbano (75%) 243,75 km2Urbano (25%) 268,75 km2No urbano (75%) 806,25 km2
Población de jabalíes350 – 2.3001.050 – 6.9001.150 – 7.5753.450 – 22.725
Batida  4,25/batidaNo aplicableNo aplicableNo aplicable812 – 5.347
Espera nocturna0,41/díaZona periurbana 854 – 5.6102.561 – 16.829Zona periurbana 2.805 – 18.4768.415 – 55.427
Transecto con rifle5,0/díaNo aplicable210 – 1.380No aplicable690 – 4.545
Red de caída / pig-brig5,76/evento61 – 399182 – 1.198200 – 1.315599 – 3.945
Cajas-trampa  0,48/evento729 – 4.7922.188 – 14.3752.396 – 15.7817.188 – 47.344

Evidentemente, estos cálculos corresponden a un modelo teórico, ya que los jabalíes no están uniformemente distribuidos, y sobre la base de los rendimientos observados hasta la fecha, que si bien podrían incrementarse con un mayor esfuerzo, la experiencia nos dice que ese mayor esfuerzo no siempre es viable. En cualquier caso, los números proporcionan una aproximación a la magnitud del esfuerzo que hay que realizar. Además, urge obtener la máxima eficacia en breve, ya que entre marzo y mayo se concentra el período de partos de la población de jabalíes en el AMB, lo que aumentará la población susceptible a la PPA y multiplicará el esfuerzo necesario para su control.

Por lo tanto, es necesario explorar las máximas posibilidades de cada método de captura, proporcionar las herramientas necesarias para optimizar su rendimiento y promover su aplicación, priorizando los métodos con mayor rendimiento respecto al esfuerzo en cada escenario -urbano, periurbano o rural- (batidas, transectos, trampas y esperas nocturnas).

  • Zona de alto riesgo (ZAR):
    • Objetivo mínimo: eliminar 4.500 jabalíes.
    • Zona urbana: Métodos de captura colectiva (pig-brig o redes de caída). Completar con cajas-trampa donde no se puedan instalar los métodos colectivos.
    • Zona no urbana: Transectos con rifle.
    • Interfase entre zona urbana y no urbana: Establecer una red de puntos de espera que complementen la distribución espacial de los otros métodos.
    • Los transectos con rifle y las capturas con métodos colectivos (pig-brig o redes de caída) son las que tienen el rendimiento más alto, y por tanto los métodos de elección. Sin embargo, la facilidad de implementación de las esperas y su capacidad de actuar de manera discreta, silenciosa y eficaz convierte este método en una herramienta imprescindible para completar la erradicación de la población de jabalíes.
  • Zona de bajo riesgo (ZBR):
    • Objetivo mínimo: eliminar 15.500 jabalíes.
    • Zona urbana: Métodos de captura colectivo (pig-brig o redes de caída). Completar con cajas-trampa donde no se puedan instalar los métodos colectivos.
    • Zona no urbana: Batidas y transectos con rifle.
    • Interfase entre zona urbana y no urbana: Establecer una red de puntos de espera que complementen la distribución espacial de los otros métodos.
    • En la ZBR las batidas pueden contribuir al control de la población, disminuyendo la necesidad relativa del resto de métodos.

La Tabla 3 muestra una estimación de una posible combinación de métodos de caza y captura en las áreas urbanas y no urbanas de la ZAR y la ZBR para conseguir acercarse al objetivo de eliminar 20.000 jabalíes (4.500 en la ZAR y 15.500 en la ZBR) en dos meses (marzo y abril de 2026), para intentar anticiparse al aumento poblacional debido al período de partos. Dado que la superficie de la ZBR (1.075 km2) aproximadamente triplica la de la ZAR (325 km2), los recursos dedicados para el control de jabalíes en la ZBR deberían consecuentemente triplicar también los utilizados en la ZAR.

Aproximarse al objetivo de erradicar la población de jabalíes en la ZAR y la ZBR en dos meses requiere un esfuerzo equivalente a 40 batidas dos días a la semana, 400 puntos de espera (100 en la ZAR y 300 en la ZBR) y 40 transectos (10 en la ZAR y 30 en la ZBR) activos cinco días a la semana, así como 50 trampas (20 en la ZAR y 30 en la ZBR) activadas al menos una vez a la semana.

La intensificación de la caza recreativa mediante batidas con la implicación del sector cinegético constituye una valiosa contribución al control de la población de jabalíes, sobre todo en áreas no urbanas. Sin embargo, es poco probable que este método pueda alcanzar más del 15 % de la reducción de la población necesaria (2.720 jabalíes cazados en batida / 20.000 jabalíes que se deben eliminar = 13,6 %). Por tanto, la reducción de la población de jabalíes necesaria para erradicar la PPA no puede depender solo de la caza.

Tabla 3. Ejemplo de combinación de esfuerzo necesario para alcanzar el objetivo de eliminar 20.000 jabalíes de la MAB en dos meses. En función de la disponibilidad y factibilidad, se puede compensar el mayor o menor esfuerzo realizado con cada uno de los métodos de caza y captura. Las batidas y transectos con rifle solo deberían realizarse en zona no urbana.

Objetivo mínimoZona de Alto Riesgo (325 km2) 4.500 jabalíesZona de Bajo Riesgo (1.075 km2) 15.500 jabalíesTotal (1.400 km2) 20.000 jabalíes
Batida4,25/batida 2.720 12.720
Espera nocturna0,41/día1.640 24.920 36.560
Transecto con rifle5,0/día2.000 46.000 58.000
Red de caída / pig-brig5,76/día922 62.766 73.688
Cajas-trampa0,48/díaCompletarCompletar 
Total4.56216.40620.968

1 40 batidas x 2 días/semana x 8 semanas x 4,25 jabalíes/batida = 2.720 jabalíes.
2 100 esperas x 5 días/semana x 8 semanas x 0, 41 jabalíes/espera = 1.640 jabalíes.
3 300 esperas x 5 días/semana x 8 semanas x 0, 41 jabalíes/espera = 4.920 jabalíes.
410 transectos x 5 días/semana x 8 semanas x 5 jabalíes/transecto = 2.000 jabalíes.
5 30 transectos x 5 días/semana x 8 semanas x 5 jabalíes/transecto = 6.000 jabalíes.
6 20 trampas x 1 activación/semana x 8 semanas x 5.76 jabalíes/activación = 922 jabalíes.
730 trampas x 1 activación/semana x 8 semanas x 5.76 jabalíes/activación = 2.766 jabalíes.

Las mejoras para aumentar el rendimiento de los métodos y facilitar su aplicación incluyen:

  • Batidas: Alargar plazos. Facilitar trámites administrativos. Recogida y eliminación de cadáveres. Establecer recompensas al rendimiento.
  • Esperas nocturnas: Aumento de personal con guardería de otras zonas de Cataluña, otras comunidades y/o los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Visores térmicos. Silenciadores. Establecer recompensas por día de esfuerzo o al rendimiento.
  • Transectos con rifle: Aumento de personal con guardería de otras zonas de Cataluña, otras comunidades y/o los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Visores térmicos. Silenciadores. Drones.
  • Trampas: Aumentar dotación presupuestaria y contratación para establecer una red que cubra todas las zonas dónde no se pueda actuar con otros métodos.

Controlar el brote de PPA en el AMB supone un enorme reto. Disponemos de los conocimientos, los recursos y las capacidades para activar una respuesta extraordinaria que esté a la altura exigida. Con una movilización colectiva y coordinada de los sectores implicados y las administraciones, es posible llegar a erradicar la enfermedad, como ya se logró en el pasado. Por otro lado, si conseguimos superar este episodio y con la gestión adecuada, el jabalí podrá volver a recolonizar estas zonas ya sin riesgo.

Sobre los autores

Gregorio Mentaberre es veterinario, doctor por la Universitat Autònoma de Barcelona y profesor agregado de la Universidad de Lleida dentro del programa Serra Húnter. Su trayectoria científica se centra en la gestión poblacional y sanitaria de fauna silvestre, especialmente cinegética, con trabajos sobre captura, bienestar, vigilancia epidemiológica y enfermedades compartidas con animales domésticos. Ha participado en más de un centenar de publicaciones científicas y numerosos proyectos de investigación, con especial dedicación al estudio y control del jabalí y a la gestión de conflictos en entornos humanizados.

Jorge Ramón López Olvera es profesor titular del Departamento de Medicina y Cirugía Animales de la UAB. Doctor en 2004 con una tesis sobre captura y estrés en fauna silvestre, ha desarrollado su carrera investigadora en el ámbito de la sanidad, manejo y gestión de poblaciones salvajes. Ha sido investigador principal de varios proyectos nacionales, cuenta con más de 130 publicaciones científicas indexadas y desde 2013 ha centrado buena parte de su trabajo en la ecología, gestión y control sanitario del jabalí, especialmente en áreas periurbanas.

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