El reventón de una escopeta es una de esas situaciones que ningún aficionado quiere vivir, pero que todos han visto alguna vez en fotos o vídeos: un cañón abierto como una flor, el arma destrozada y el susto todavía en el aire. Más allá del daño material, el verdadero peligro está en lo que puede ocurrirle a quien la sostiene, especialmente si el problema se produce cerca del guardamanos.
En un vídeo publicado por Jara y Sedal hace varias temporadas, el experto armero Ángel Carril, de Armería Carril, analiza de forma clara por qué puede producirse este tipo de incidente y, sobre todo, cómo actuar para evitar que un fallo termine en tragedia.
El profesional recuerda que, en muchos casos, el reventón no llega de golpe: antes suele haber señales que el tirador pasa por alto, generalmente por la prisa o por no darle importancia a un sonido diferente tras apretar el gatillo.
La causa más habitual: un cañón obstruido
Según explica Carril, la mayoría de los reventones se producen cuando el cañón queda obstruido por un cuerpo extraño que no ha sido expulsado tras un disparo. Ese obstáculo, al quedar atrapado en el interior, convierte el siguiente disparo en una auténtica bomba.
No hace falta que sea algo grande. Puede tratarse de una piedra, una pequeña rama o cualquier objeto que haya entrado en el cañón durante una jornada en el campo. Incluso, apunta el armero, puede deberse a un problema con la propia munición.
En este sentido, advierte de un riesgo que muchos no tienen en cuenta: una bala o cartucho defectuoso puede no detonar correctamente y quedarse a medio recorrido. «Si la pólvora está mal o no ha estado a la temperatura adecuada, puede ocurrir», explica el experto.
Ese proyectil atrapado puede provocar que, al realizar el siguiente disparo, el cañón no soporte la presión y termine reventando.
Qué hacer si al disparar se escucha algo raro
Carril insiste en que la prevención empieza por el oído. Un sonido extraño, un disparo más flojo de lo normal o una sensación diferente deben ser motivo suficiente para detenerse de inmediato y revisar el arma.
En esos casos, su recomendación es clara y directa: «Mirad con toda seguridad dentro», señala el armero, dejando claro que no se debe continuar disparando bajo ninguna circunstancia sin comprobar antes el interior del cañón.
El peligro, además, aumenta si la obstrucción se encuentra cerca de una zona crítica. «En ese caso, podemos tener un problema», advierte Carril, refiriéndose a la situación en la que el tapón se localiza cerca de la toma de gases, un punto especialmente delicado en determinadas escopetas.
Un gesto tan simple como comprobar el cañón a tiempo puede marcar la diferencia entre un susto y un accidente grave.









