La peste porcina africana (PPA) se ha convertido en uno de los mayores quebraderos de cabeza para la sanidad animal a nivel mundial, especialmente por su impacto en el porcino y por el papel que juega el jabalí como reservorio y vector. Ahora, un equipo con participación española ha logrado avanzar en la comprensión de cómo se propaga esta enfermedad en Asia, aportando claves que podrían ser determinantes para su control.

El trabajo, desarrollado en Corea del Sur, ha contado con la participación de Cecilia Aguilar Vega, Jaime Bosch, y José Manuel Sánchez-Vizcaíno del Centro de Vigilancia Sanitaria Veterinaria (VISAVET) de la Universidad Complutense de Madrid, y Benjamín Ivorra del Instituto de Matemática Interdisciplinar (IMI) de la Universidad Complutense de Madrid. Su objetivo principal ha sido analizar la dirección y velocidad de propagación del virus en poblaciones de jabalíes, un factor clave para anticipar su avance.

La PPA es una enfermedad altamente contagiosa que puede alcanzar tasas de mortalidad de hasta el 100 % en animales no expuestos. Sin vacuna ni tratamiento eficaz, su control depende en gran medida de la vigilancia y de medidas de bioseguridad, lo que aumenta la importancia de estudios como este.

El jabalí, pieza clave en la expansión del virus

Los investigadores recuerdan que en Europa el jabalí desempeña un papel fundamental en la persistencia y expansión de la enfermedad. Sin embargo, en Asia su influencia no estaba tan clara debido a la menor vigilancia en fauna silvestre.

jabalí Monfragüe peste porcina
Jabalí. © Shutterstock

El caso de Corea del Sur resulta especialmente interesante. Allí, la enfermedad fue detectada por primera vez en 2019 en explotaciones porcinas cercanas a la frontera con Corea del Norte, pero poco después apareció en jabalíes salvajes, extendiéndose progresivamente hacia el sur y el este del país. Este patrón ha permitido estudiar con detalle cómo se comporta el virus en condiciones donde el jabalí es protagonista casi exclusivo de la transmisión, algo que no siempre es fácil de aislar en otros territorios.

Una velocidad de propagación que preocupa

Uno de los datos más llamativos del estudio es la velocidad de expansión del virus. Según los investigadores, la PPA avanzó en Corea del Sur a una media de 19,53 kilómetros al mes, aunque con grandes variaciones según el momento y la zona. En algunos periodos, la propagación fue mucho más lenta, pero en otros alcanzó picos de hasta casi 70 kilómetros mensuales. Esta variabilidad apunta tanto a factores naturales —como la densidad de jabalíes o el tipo de hábitat— como a posibles intervenciones humanas en la dispersión del virus.

Evolución por trimestres de la peste porcina africana en Corea del Sur. La estrella marca el primer caso en jabalíes, las flechas indican cómo se propagó y las zonas blancas estaban libres de la enfermedad hasta agosto de 2022. © researchgate.net

Además, la expansión fue más intensa en áreas naturales, donde la menor fragmentación del terreno y la mayor presencia de jabalíes dificultan la aplicación de medidas de control.

Claves para frenar la enfermedad en el futuro

Los autores subrayan que este trabajo permite mejorar la comprensión de la PPA en fauna silvestre, algo fundamental para diseñar estrategias eficaces. «Este estudio contribuye a una mejor comprensión de la posible propagación de la PPA en poblaciones de jabalíes en Asia, lo que apoya el diseño de estrategias de control más efectivas», señalan.

En este sentido, apuntan a que en el futuro podrían desarrollarse medidas como zonas específicas de vacunación dirigidas al jabalí, siempre que se disponga de una vacuna adaptada a los distintos escenarios epidemiológicos. También advierten de que en otros países asiáticos, donde los sistemas de vigilancia son más débiles, el problema podría ser incluso mayor. La combinación de altas densidades de jabalíes y falta de control podría favorecer una expansión silenciosa del virus.

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