La localidad leonesa de Riaño volvió a convertirse este fin de semana en epicentro de la gestión cinegética con la celebración de su tradicional subasta. En un contexto marcado por los incendios y cierta incertidumbre, la jornada dejó cifras relevantes y una puja especialmente destacada por un macho montés A1, que acaparó todas las miradas.
La pieza partía con un precio inicial de 4.600 euros, pero una intensa competencia entre tres interesados hizo que el valor se disparase hasta los 25.700 euros, en una escena en la que las pujas se sucedían entre gestos, móviles y tensión creciente. En total, la subasta alcanzó una recaudación de 239.370 euros, una cifra importante aunque inferior a los 262.500 euros logrados en la edición anterior.
Unos ingresos clave para el medio rural
Estos ingresos no son anecdóticos. Las subastas de Riaño constituyen una de las principales fuentes de financiación para las juntas vecinales, permitiendo invertir en la conservación del hábitat, el mantenimiento del entorno y la gestión de las poblaciones de fauna. Más allá del espectacular precio del macho montés, también destacó la puja por el rebeco hembra, con 62 piezas que alcanzaron los 68.000 euros. Por su parte, el rebeco B sumó 4.700 euros en un proceso también animado.

Los dos machos monteses A2, con salida en 4.150 euros, se adjudicaron finalmente por 5.200 y 5.050 euros. El único macho montés C1 se quedó en 1.300 euros, mientras que los cinco machos tipo B alcanzaron en conjunto los 12.550 euros, con una puja máxima de 3.200 euros en el cuartel de Anciles.
Menor interés en otras especies
No todas las categorías despertaron el mismo interés. Las cacerías de jabalí fueron la gran decepción de la jornada, con una recaudación muy baja en comparación con años anteriores. Apenas alcanzaron los 250 euros en conjunto, lejos de cifras como los 4.050 euros logrados el pasado año en Vegacerneja.
En el caso del ciervo, el tipo A se adjudicó por 7.100 euros, mientras que el tipo B alcanzó los 43.800 euros, aunque cinco piezas quedaron desiertas y se ofrecerán posteriormente a través de internet. El ciervo hembra tampoco despertó interés: de las 12 piezas ofertadas, diez quedaron sin adjudicar. Tampoco hubo pujadores para la becada, que quedó completamente desierta, reflejando un cambio en las preferencias o en las expectativas de los participantes.
El impacto de los incendios, en el aire
Uno de los factores que planeó sobre toda la subasta fue el efecto de los incendios en la zona. Aunque no hay datos concluyentes, entre los asistentes existía la percepción de que estos podrían haber influido en una menor intensidad en algunas pujas. Aun así, cifras como la del macho montés A1 evidencian que el interés por determinadas piezas sigue siendo muy alto, especialmente cuando se trata de ejemplares singulares.
En cualquier caso, la subasta de Riaño vuelve a demostrar el papel fundamental de la actividad cinegética bien gestionada como herramienta para financiar la conservación y sostener el medio rural.








