La escena, compartida en redes sociales por Miguel Camacho, refleja uno de esos momentos tan poco habituales como sorprendentes en el medio natural. Un zorro profundamente dormido, ajeno a lo que ocurre a su alrededor, permanece tumbado junto al tronco de un árbol mientras el cazador se aproxima sin que este perciba su presencia.

El vídeo ha generado numerosas reacciones por la cercanía con la que el hombre logra situarse junto al animal, algo que rompe con la idea habitual que se tiene de la extrema cautela y agudeza sensorial del raposo. Sin embargo, las circunstancias explican este comportamiento.

En las imágenes se aprecia cómo el cazador avanza despacio hasta colocarse prácticamente encima del animal. El zorro, encogido sobre sí mismo y con la cabeza recogida, permanece inmóvil, como si estuviera completamente ajeno a cualquier peligro.

Cuando el hombre está a su altura, rompe el silencio con una frase tan sencilla como inesperada: «Buenos días, digo». Es entonces cuando el animal reacciona.

Un susto fulminante y una huida sin mirar atrás

El efecto es inmediato. El zorro, sobresaltado, da un salto brusco y sale disparado a toda velocidad, abandonando el lugar sin detenerse ni un instante. La huida es tan rápida que ni siquiera se gira para comprobar qué ha ocurrido.

Este tipo de reacción evidencia el fuerte instinto de supervivencia del animal, que ante cualquier estímulo inesperado opta por la fuga inmediata como primera respuesta. En cuestión de segundos, el lugar queda vacío, como si nada hubiera pasado.

La escena, breve pero intensa, pone de manifiesto hasta qué punto incluso un animal tan precavido puede verse sorprendido en determinadas condiciones.

@miguelcamacho757

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Cómo es posible acercarse tanto a un zorro

Aunque pueda parecer increíble, hay factores que explican lo sucedido. Si el viento sopla de cara, el olor del humano no llega al animal, lo que reduce una de sus principales vías de detección.

A esto se suma el hecho de que el zorro estuviera profundamente dormido, algo que disminuye su capacidad de reacción ante estímulos débiles. Además, la hierba mullida del terreno habría amortiguado los pasos del cazador, permitiéndole avanzar sin hacer ruido.

En conjunto, estas circunstancias crean una situación excepcional en la que el animal no percibe ni el olor ni el sonido de quien se aproxima, algo poco habitual pero posible en el medio natural.

El vídeo, que ya acumula miles de visualizaciones, deja una imagen curiosa y poco frecuente: la de un raposo sorprendido a escasos centímetros, protagonizando una escena tan inesperada como reveladora sobre el comportamiento animal.

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