Cataluña ha dado un paso más en la gestión de la fauna silvestre con la constitución de la Mesa Estratégica de los Conflictos del Jabalí, un foro permanente concebido para analizar, coordinar y decidir medidas frente a los problemas que provoca la creciente presencia del jabalí (Sus scrofa). La sesión constitutiva se ha celebrado este lunes en el Palau de la Generalitat y ha estado presidida por el presidente catalán, Salvador Illa.

Al encuentro han asistido el consejero de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Óscar Ordeig, junto a representantes de la comunidad científica, el sector primario, el colectivo cinegético, entidades de conservación y protección animal, gestores de infraestructuras y responsables del ámbito local. El objetivo, según el Govern, es abordar una problemática compleja que afecta de forma directa a la seguridad ciudadana, la agricultura, la biodiversidad y la convivencia en zonas rurales y urbanas.

Una población en niveles muy elevados

Los datos expuestos durante la reunión reflejan la magnitud del problema. Cataluña presenta actualmente una densidad media de alrededor de 6,3 jabalíes por kilómetro cuadrado, con una población reproductora estimada en unos 125.000 ejemplares, que en determinados momentos podría alcanzar los 180.000 animales. Esta situación se traduce en importantes daños a los cultivos, riesgos sanitarios, alteraciones en los ecosistemas y un notable incremento de los accidentes de tráfico.

Solo a lo largo de 2024, el jabalí estuvo implicado en más de 3.400 siniestros en carreteras y vías ferroviarias catalanas, una cifra que pone de relieve la dimensión del problema en materia de seguridad vial.

La caza, clave, pero no suficiente

Durante la sesión se presentó un diagnóstico actualizado que confirma que la caza sigue siendo la principal herramienta de control poblacional, aunque desde la Administración se reconoce que resulta insuficiente por sí sola. En la temporada 2024-2025 se abatieron más de 63.000 jabalíes y, además, se autorizaron cerca de 1.500 actuaciones excepcionales para prevenir daños, en las que se capturaron otros 6.000 ejemplares fuera del periodo ordinario.

El consejero Óscar Ordeig subrayó que la creación de la Mesa responde a la necesidad de mejorar la toma de decisiones públicas y de integrar el conocimiento científico y técnico en la gestión. En este sentido, afirmó que «hay que actuar sobre el conocimiento de las poblaciones, la prevención de los daños, el control de densidades en zonas de riesgo y la mejora de la convivencia en entornos urbanos y periurbanos».

Primera reunión de la Mesa del Jabalí.
Primera reunión de la Mesa del Jabalí.

Objetivos y funcionamiento de la Mesa

Entre las prioridades que se trabajarán en este nuevo órgano figuran el seguimiento riguroso de las poblaciones, la definición de objetivos de captura en áreas especialmente conflictivas, el refuerzo de las medidas preventivas para el sector agrario —incluidas ayudas para proteger cultivos— y el desarrollo de actuaciones específicas en entornos urbanos, zonas de seguridad e infraestructuras viarias.

También se abordará la vigilancia sanitaria y el control de enfermedades, así como la valorización de la carne de caza y la correcta gestión de los animales capturados. Las aportaciones realizadas por los distintos participantes se sistematizarán por bloques temáticos y servirán de base para las próximas reuniones.

La Mesa del Jabalí se reunirá de forma ordinaria al menos dos veces al año y contará con un despliegue territorial a través de las actuales mesas de daños de fauna cinegética en las veguerías, que pasarán a funcionar como comisiones territoriales. Con este instrumento, la Generalitat pretende avanzar hacia una gestión del jabalí basada en la evidencia, el consenso y la participación de todos los sectores implicados.

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