En los últimos años, distintos estudios científicos y profesionales de la nutrición han coincidido en señalar las propiedades saludables de la carne de caza, un producto que, pese a su calidad, sigue siendo minoritario en los hogares españoles. Recientemente, una intervención pública ha vuelto a poner el acento en uno de sus componentes menos conocidos, pero esenciales: el magnesio.

La doctora Conchita Vidales, médico especialista en Nutrición y jefe de servicio en Asisa Care, defendió el valor de este alimento durante su participación en el programa ‘Estando Contigo’, donde analizó sus beneficios junto al gerente de ASICCAZA, Jaime Hurtado. Su intervención sirvió para reforzar el respaldo científico a este tipo de carne.

Vidales no solo destacó su perfil nutricional general, sino que puso el foco en uno de sus minerales clave, subrayando su impacto directo en funciones básicas del organismo.

El magnesio, un aliado para articulaciones y sistema nervioso

«La carne de caza contiene magnesio, fundamental para articulaciones y para el sistema nervioso central». Con esta afirmación, la nutricionista resumió uno de los principales valores de este producto, que también influye en el sistema cardiovascular y en la regulación de la tensión arterial.

carne de caza
Carne de caza. © Shutterstock

Este mineral, presente de forma natural en la carne de especies como el ciervo o el jabalí, desempeña un papel esencial en el correcto funcionamiento del organismo. Su ingesta adecuada contribuye a mantener en buen estado tanto las articulaciones como el sistema nervioso, además de participar en procesos clave como la contracción muscular o la transmisión de impulsos nerviosos.

A ello se suma que la carne de caza presenta un perfil especialmente interesante desde el punto de vista dietético: es rica en proteínas de alta calidad, contiene vitaminas del grupo B y minerales como el hierro o el selenio, y destaca por su bajo contenido en grasa y calorías.

Un alimento cada vez más recomendado en consulta

Según explicó la doctora Vidales, este tipo de carne debería formar parte habitual de una dieta equilibrada. De hecho, su consumo es cada vez más habitual en consultas de nutrición, tanto en pacientes generales como en perfiles específicos como deportistas, niños o personas con sobrepeso.

En el caso de especies como la perdiz, su consumo se asocia a beneficios en personas con hipertensión o colesterol alto, mientras que la carne de ciervo destaca por su bajo aporte calórico y su riqueza en vitaminas B3, B6 y B12, esenciales para el sistema musculoesquelético y el sistema nervioso.

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© ASICCAZA

Además, la carne de caza tiene una característica diferencial: procede de animales criados en libertad y alimentados de forma natural, lo que implica la ausencia de hormonas o fármacos y un perfil nutricional más limpio que el de otras carnes de consumo habitual.

Respaldo científico y consumo aún limitado

El respaldo a estos beneficios no se limita a las recomendaciones médicas. Un estudio elaborado por ASICCAZA y la Fundación Artemisan, con la participación de la Universidad de Castilla-La Mancha, confirmó las propiedades saludables de la carne de ciervo, destacando su alto contenido en proteínas y su bajo nivel de grasa. Sin embargo, pese a estas evidencias, su consumo sigue siendo reducido. Apenas el 24,9% de los españoles afirma consumir carne de caza al menos una vez al año, lo que evidencia que aún existe margen para su incorporación en la dieta habitual.

Desde el sector insisten también en su valor ambiental. Tal y como recordó Jaime Hurtado, «este producto aporta muchos beneficios, y no solo para nuestro organismo, sino también para el medio ambiente», al tratarse de un recurso ligado al equilibrio de los ecosistemas y al medio rural.

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