Un hombre avanza unos pasos por el campo, rodeado de hierba y matorral bajo. Lleva guantes de látex y un bolígrafo rojo en la mano. Antes de lanzarlo, pinta con él sobre el propio guante, impregnándolo bien de tinta. Luego arroja el boli entre la vegetación sin que el perro lo vea. A continuación, da la orden. El protagonista del vídeo, un border collie llamado Saul, se pone a trabajar.

La escena, compartida en Instagram por el perfil @superdogsaul8, acumula millones de visualizaciones y ha despertado una oleada de comentarios incluso los de algunos cazadores impresionados por el olfato del can. No es para menos: el perro busca durante unos segundos hasta que localiza el bolígrafo oculto, se tumba junto a él y espera tranquilamente a que su guía le felicite y le premie por el trabajo bien hecho.

No se trata de un truco ni de un juego improvisado. Detrás de este ejercicio hay un entrenamiento técnico de detección olfativa que va mucho más allá de lo que suele verse en redes sociales.

Entrenar el olfato hasta el límite

En el texto que acompaña al vídeo, el adiestrador explica con detalle el sentido de la prueba. «Saul usa su nariz para rastrear las micropartículas de olor de la tinta, y estoy seguro de que la gente se pregunta por qué un perro de búsqueda necesitaría saber a qué huele la tinta, lo explicaré…». A partir de ahí, desgrana los motivos por los que la tinta es una herramienta clave en su formación.

El primero tiene que ver con el objetivo final del entrenamiento. Según aclara, Saul se está preparando para convertirse en un perro de detección K9, capaz de identificar partículas de gas a nivel microscópico, los llamados VOCs, asociados a una condición concreta que aparece en su perfil biográfico. Detectar un olor tan leve como el de la tinta es, por tanto, un paso fundamental.

Pero hay una segunda razón, igual de práctica. «Saúl puede encontrar objetos personales que una persona haya dejado caer, por ejemplo, si se pierde en un entorno hostil y ha dejado una nota para los rescatistas en un lugar específico. Saúl puede detectar tinta y encontrar dicha nota.». Es decir, el perro podría localizar una nota escrita y, con ella, a una persona desaparecida.

Mucho más que un vídeo viral

El propio adiestrador insiste en que lo que se ve en Instagram es solo una pequeña parte del proceso. «Recuerden, amigos, lo único que ven aquí es un videoclip sencillo que estoy limitado a tres minutos… Hago un entrenamiento mucho más complejo durante días, semanas y meses…».

Saul es un border collie que vive en Irlanda y que, según su perfil, está siendo entrenado con la esperanza de que algún día pueda detectar enfermedades como el cáncer mediante el olfato. Vídeos como este no solo demuestran la extraordinaria capacidad de los perros, sino también el nivel de especialización que puede alcanzarse con paciencia, método y mucho trabajo de campo.

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