La Asociación de Rehalas Regionales Españolas ‘Caza y Libertad’ (ARRECAL) ha presentado alegaciones al proyecto de modificación del decreto que regula los núcleos zoológicos en Aragón, con el objetivo de que la nueva norma sea más justa y adaptada a la realidad de las rehalas.
Desde la entidad insisten en que buena parte de los problemas actuales provienen de regulaciones diseñadas sin contar con los propios rehaleros. Esa desconexión, aseguran, ha derivado en inseguridad jurídica, cambios constantes y una burocracia difícil de asumir para quienes trabajan sobre el terreno.
En este contexto, ARRECAL ha presentado un paquete de alegaciones con el objetivo de corregir lo que consideran un enfoque erróneo del decreto. La preocupación no es menor: advierten de consecuencias directas sobre la viabilidad de muchas instalaciones ya existentes.
Riesgo real para perreras y actividad rural
Uno de los puntos más críticos que señala la asociación es el posible cierre de perreras que actualmente cumplen la legalidad. Según explican, una regulación demasiado restrictiva podría dejar fuera a instalaciones que llevan años funcionando correctamente. Además, alertan de que la norma, tal y como está planteada, podría impedir la creación de nuevas infraestructuras. Esto supondría un freno no solo para el sector de las rehalas, sino también para el conjunto del mundo rural, donde esta actividad tiene un peso económico y social relevante.

ARRECAL recuerda que las rehalas no son un elemento aislado, sino una herramienta fundamental en la gestión del medio natural. Su papel en el control de poblaciones silvestres resulta especialmente importante en situaciones sanitarias delicadas, como la actual preocupación por la peste porcina africana.
Propuestas para una normativa más realista
Entre las alegaciones presentadas, la asociación plantea medidas concretas para ajustar la norma a la realidad del sector. Una de las principales es elevar de 7 a 15 el número de perros a partir del cual una instalación debe registrarse como núcleo zoológico, lo que aliviaría la carga administrativa para pequeños rehaleros. También solicitan reducir las distancias obligatorias a núcleos de población, un aspecto que, según indican, dificulta enormemente la ubicación de instalaciones en zonas rurales.
Otro punto clave es permitir la cría de cachorros para reposición propia sin que se considere actividad comercial. A esto se suma la petición de que los perros menores de un año no computen dentro del máximo permitido, una medida que facilitaría la continuidad de las rehalas sin incrementar la presión normativa. Estas propuestas coinciden, además, con las planteadas por la Federación Aragonesa de Caza, lo que refuerza la idea de que existe un consenso amplio dentro del sector sobre la necesidad de revisar el enfoque del decreto.
ARRECAL concluye que la futura normativa debería orientarse a simplificar trámites y reducir cargas, en lugar de añadir obstáculos a una actividad que consideran esencial para el equilibrio del medio ambiente y la vida en el entorno rural.








