Con solo 24 años, Arnau Moldero ha construido una vida que muchos imaginan pero pocos se atreven a intentar. Abandonó la comodidad urbana siendo apenas mayor de edad para instalarse en un pequeño pueblo y levantar, poco a poco, un proyecto basado en la autosuficiencia, el contacto directo con la naturaleza y el trabajo diario con animales.
Lejos del ruido de la ciudad, su rutina gira en torno al campo, donde ha encontrado no solo una forma de vida, sino también un propósito. Su historia, que comparte en su canal de YouTube @todocorraleros, ha despertado el interés de miles de personas que siguen su evolución.
Desde muy pequeño tuvo claro cuál era su camino: «Desde los tres años me imaginaba viviendo con animales en la granja», explicó en una entrevista concedida a La Vanguardia. Aquella vocación temprana terminó marcando cada una de sus decisiones.

Una vida ligada a los animales y al campo
Arnau decidió formarse en Agricultura y Ganadería Ecológica antes de dar el salto definitivo. A los 18 años dejó Barcelona y se instaló en una vivienda familiar en un entorno rural, donde comenzó desde cero. Los inicios no fueron sencillos. Tuvo que aprender a gestionar su economía, invertir en sus primeros proyectos y asumir responsabilidades que hasta entonces no tenía. «Estaba muy bien acostumbrado en casa de mis padres; me vine solo y lo tenía que hacer todo», relató.
Su primera idea fue montar una granja de conejos, pero no funcionó como esperaba. «Empecé a saco, invertía todo lo que ganaba en el proyecto, y la verdad que no tuve buenos resultados», reconoció. Aquello le obligó a replantear su modelo. Lejos de rendirse, adaptó su proyecto hacia la cría de animales y el autoconsumo, combinando conejos como mascota, cabras, gallinas y patos, además de un huerto propio que le permite controlar su alimentación.

El día a día de una vida autosuficiente
Su jornada comienza temprano, atendiendo a los animales y revisando la granja. Después dedica tiempo al mantenimiento, la limpieza o la grabación de contenido para redes sociales, donde muestra sin filtros su estilo de vida. «Tengo huerto y animales, y controlo que lo que como es sano», aseguró con una frase que resume bien su filosofía. Para él, la clave está en reducir la dependencia externa y volver a lo esencial.
La vida en el campo, sin embargo, también tiene su dureza. Trabajos como preparar leña o mantener las instalaciones requieren un esfuerzo físico constante. Aun así, Arnau lo tiene claro: «No volvería a Barcelona ni por millones».
Más allá de lo material, valora especialmente la libertad. «Valoro mucho vivir en un sitio donde abres la ventana de casa y veas naturaleza, animales, y sin coches, ni contaminación, ruido y gente estresada», explicó.
De proyecto personal a fenómeno en redes
Lo que empezó como una experiencia personal terminó convirtiéndose en un contenido que miles de personas siguen a diario. En su perfil y canal comparte cómo vive, cómo cría sus animales y cómo gestiona su autosuficiencia. Las redes también se han convertido en una herramienta clave para dar salida a su proyecto, especialmente en la venta de animales. Pero, sobre todo, le permiten inspirar a otros que buscan alternativas al modelo de vida urbano.
Seis años después de tomar aquella decisión, Arnau no solo vive en el campo, sino que ha conseguido vivir del campo. Y su objetivo está claro: ampliar su proyecto con más terreno y más animales. «El estilo de vida en la montaña te puede costar tranquilamente la mitad del estilo de vida en la gran ciudad», afirmó convencido de que cada vez más personas se plantearán dar el mismo paso.
Ahora su historia se ha compartido desde el prisma de Arnau Serrado, un joven que comparte en redes sociales casos curiosos como el de Moldero. Las más de 44.000 visualizaciones que acumula en solo cuatro días denota el interés de los internautas por un tipo de vida que muchos enviarían.









