La caza tradicional vuelve a situarse en el centro del debate en el Parque Nacional de Monfragüe, pero esta vez con un dato difícil de ignorar: la opinión de quienes viven allí. Un estudio encargado por la Junta de Extremadura a la Universidad de Extremadura concluye que el 59% de la población de su área de influencia respalda su mantenimiento frente al 29% que se muestra en contra.

El informe fue presentado el pasado miércoles en el Patronato del Parque Nacional de Monfragüe y se apoya en la visión de los habitantes de los 14 municipios del entorno, es decir, de quienes conviven con el espacio protegido y sufren o disfrutan directamente las decisiones que se toman sobre su gestión.

La encuesta, además, no se ha limitado al mundo cinegético. La participación mayoritaria corresponde a personas no cazadoras, que representan el 65% de la muestra, un elemento que refuerza el valor del resultado y desmonta el argumento de que solo opina «una parte interesada».

Jóvenes a favor y una demanda de más información

El estudio refleja una muestra social diversa, proporcional entre hombres y mujeres y con presencia de todas las franjas de edad comprendidas entre los 18 y más de 60 años. Y hay un dato que llama especialmente la atención: la mayoría de la población joven, entre 18 y 30 años, también se posiciona a favor de la caza tradicional.

Ese respaldo, sin embargo, no se interpreta como un cheque en blanco. En el análisis se subraya la importancia de seguir reforzando la divulgación y la información sobre el papel que desempeña esta actividad en el medio rural, especialmente cuando el debate se traslada a redes sociales y se llena de ruido y mensajes simplificados.

En este contexto, la percepción mayoritaria es clara: prohibir la caza tradicional en Monfragüe no sería solo una cuestión simbólica o ideológica, sino una decisión con consecuencias tangibles sobre la vida cotidiana en los pueblos del entorno.

© FEDEXCAZA

Impacto económico y compatibilidad con el turismo de naturaleza

Uno de los resultados más contundentes del informe es la certeza de que la prohibición perjudicaría de manera directa a los municipios próximos al parque. Los encuestados señalan efectos sobre el empleo, la economía local y el equilibrio poblacional de las especies.

La mayoría de la población consultada, además, considera que la caza tradicional es una herramienta útil y plenamente compatible tanto con el turismo de naturaleza como con la conservación de la biodiversidad dentro del Parque Nacional.

Es una visión que rompe con el relato de incompatibilidad total que suele repetirse desde ciertos sectores: para muchos vecinos, Monfragüe no es un decorado intocable, sino un territorio vivo, con actividad, gestión y usos que llevan décadas —y en algunos casos siglos— formando parte del paisaje.

La agroganadería como pieza clave del paisaje de Monfragüe

El estudio también aborda la relación de la población con la actividad agroganadera. Aunque solo el 23% de los encuestados está vinculado de forma directa a ella a nivel laboral, el consenso es casi unánime: más del 87% considera necesaria la agroganadería tradicional para conservar los valores naturales del Parque Nacional.

La lectura que hace la población local es que la dehesa y el paisaje de Monfragüe son el resultado de una gestión humana sostenible prolongada en el tiempo, y que la conservación no puede basarse únicamente en la exclusión de usos tradicionales.

Desde la Federación Extremeña de Caza han valorado de forma muy positiva el estudio, destacando que aporta datos objetivos y pone el foco en la voz de quienes habitan el entorno. La entidad sostiene que la caza tradicional ha sido objeto en los últimos años de trabas y limitaciones impulsadas por sectores animalistas y ecologistas, pese al respaldo mayoritario reflejado en el informe.

En este escenario, FEDEXCAZA insiste en la necesidad de modificar la Ley de Parques Nacionales, que actualmente impone restricciones a la práctica de la caza en estos territorios.

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