fbpx

Un agricultor graba un conejo totalmente rubio en Tarragona

Este cazador ha tomado en Mont-Roig del Camp, provincia de Tarragona, la imagen de un conejo un tanto inusual.

conejo rubio

El cazador catalán Pau Vernet ha enviado a la redacción de Jara y Sedal las imágenes de un animal inusual: un conejo totalmente rubio.

La imagen la ha tomado en Mont-Roig del Camp, provincia de Tarragona, mientras salía a trabajar al campo con su tractor, ya que Pau es agricultor: «Íbamos varios tractores por la riera y, hace unos días, ya pudimos divisarlo. Yo tenía ganas de grabarlo y ha sido hoy cuando lo he conseguido», comenta.

Hablando con cazadores del municipio, «nunca habían visto nada igual», detalla. Aunque en otras zonas es habitual ver algún conejo rubio fruto de algún cruce con domésticos, no lo es en esta: «Si es de granja, que lo dudo, se ha adaptado perfectamente a la vida del conejo de monte, ya que convive con ellos», explica. «Es rubio entero, de cabeza a patas», añade Vernet.

La variación del pelaje de los conejos, una característica digna de estudio

La mayoría estamos familiarizados con las diferencias de tamaño sur-norte, dado que generalmente una misma especie tiende a ser de mayor tamaño según se distribuye más al norte, un proceso que fue descrito por el científico alemán Carl Bergmann en 1847 y que recoge Ciencia y Caza en un interesante artículo en su web. Por ello ya no nos sorprende que los jabalíes y las perdices de Burgos sean más grandes que las de Cádiz.

Otro asunto relacionado es la variación de la coloración del pelaje y plumaje, que también pueden ser distintos en función del lugar en el que se encuentre la especie, si bien la explicación no es en este caso «sur o norte». Esta adaptación es conocida en el conejo de monte y seguramente a más de uno de venga a la cabeza aquel conejo más claro o más oscuro que abatió en tal sitio.

Un estudio de Stoner y colaboradores (2003), investigó esta adaptación en lagomorfos (conejos y liebres), utilizando datos de 146 investigaciones relacionadas anteriormente. Los autores asocian la variación de la coloración con el intento de camuflarse con el medio que lo rodea, de modo que en función de la vegetación predominante en la zona e incluso de la época del año esta tonalidad puede verse modificada en cierto grado. De esta manera conejos y liebres disminuyen las posibilidad de ser comidos.