Realizar incendios controlados podría contener la expansión de la enfermedad de las vacas locas en cérvidos

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Un equipo científico, que se encuentra investigando los efectos y causas de la caquexia crónica en cérvidos, afirma que este método de contención sería el único efectivo contra la enfermedad.

30/6/2017 | Redacción JyS

caquexia crónica
Ejemplar afectado por la enfermedad. /Wisconsin Department of Natural Resources

Según publica el New York Times, el científico Mark D. Zabel de la Universidad de Colorado y su equipo, están desarrollando un plan para quemar parcelas de bosque en Arkansas y Colorado, con ello esperan evitar la muerte de ciervos y alces afectados por encefalopatía espongiforme (CWD en inglés), comúnmente conocida como enfermedad de las vacas locas y causada por un prión -un tipo de proteína alterada-.

Estos priones hacen que el resto de proteínas adopten la misma malformación y van deteriorando el sistema nervioso del animal, llegando a provocarle la muerte. Una vez que un animal se infecta, la enfermedad se propaga rápidamente y los propios científicos afirman que aún les queda mucho por investigar. Ya se ha detectado en 24 estados de EE.UU. y continúa expandiéndose tal y como aseguran los científicos.

Ahora Zabel sospecha que la única forma de controlar la propagación de la caquexia crónica es provocar incendios controlados en bosques donde se haya encontrado, ya que la enfermedad puede perdurar décadas impregnada en las plantas.

Cuando se descubrió esta variante que afecta a los cérvidos, se estaba investigando la cepa que atacaba a las ovejas y a las vacas, y se creyó que la enfermedad pasaba a los ciervos estabulados en la Universidad de Canadá a través de las ovejas objeto de estudio. Ahora Zabel cree que la naturaleza del inicio de esta cepa fue diferente.

Al parecer el tipo de proteínas que crean la enfermedad son propensas a adoptar esas malformaciones, tal y como ha descubierto el equipo de Zabel en el laboratorio, por lo que la enfermedad podría aparecer en los ejemplares de forma espontánea. Este hecho explicaría la aparición de la enfermedad por primera vez en Europa el año pasado, cuando se descubrieron varios casos en Noruega.

Ahora el equipo de Zabel, junto a otros, están investigando otros factores de la caquexia como por ejemplo la forma en la que las células malignas se expanden por el organismo de los cérvidos. De este modo, han sido capaces de descubrir que estas especies son capaces de eliminar grandes cantidades de priones por la orina, las heces y la saliva.

A diferencia de los virus y las bacterias, los priones pueden ser increíblemente resistentes. En un bosque o una pradera, por los que año tras año emigran este tipo de animales, los priones pueden ir acumulándose hasta alcanzar cuotas muy altas. Sin embargo, los científicos también han descubierto que existen cérvidos que han desarrollado resistencia a estas partículas y lo transmiten en su genética.

Algo que también preocupa a Zabel es la posible transmisión de la caquexia crónica a los humanos, algo que aún no se ha dado y “no tiene por qué ocurrir” según afirma el propio investigador al medio citado anteriormente. Pero también asegura que estas partículas tienen capacidad para ser más dañinas y advierte de que podemos estar ante una fase inicial únicamente.

Por último, Zabel ha descubierto formas de combatir estas proteínas, si bien no son practicables en la naturaleza, por lo que están estudiando llevar a cabo los incendios controlados de los que hablábamos al principio de este artículo. Con este método, los investigadores verán si la incidencia de la enfermedad disminuye después de los incendios. “Si eliminamos las plantas que albergan priones en su superficie, podría ser un gran paso hacia delante”, asegura Zabel.


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