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John Moses Browning: el genio que creó la repetidora que los cazadores siguen usando más de 120 años después

John Moses Browning con la primera semiautomática, la Auto 5, y una cazadora actual con la versión moderna de aquella creación.

Pocas veces el apellido de un solo hombre acaba convertido en sinónimo de toda una categoría de objetos. Con las armas de fuego modernas ocurre con John Moses Browning, un armero nacido en Utah que entre finales del siglo XIX y comienzos del XX firmó más de un centenar de patentes y dejó mecanismos que, un siglo después, un cazador sigue accionando cada vez que aprieta el gatillo de su escopeta semiautomática. No fue un inventor de despacho: fue el hijo de un armero que aprendió el oficio con las manos en la fragua y acabó cambiando para siempre la forma de fabricar y usar un arma.

De la fragua de Ogden a la primera patente

Browning nació el 23 de enero de 1855 en Ogden, Utah, hijo del armero Jonathan Browning. Según recoge la cronología histórica de la propia compañía, en octubre de 1869, con apenas catorce años, ya había montado un rifle de corredera a partir de piezas sueltas como regalo de cumpleaños para su hermano, una muestra temprana de la destreza mecánica que marcaría toda su carrera.

El salto comercial llegó una década más tarde. En la primavera de 1878 empezó a trabajar en su primer rifle monotiro y, según la cronología oficial de Browning, solicitó la patente el 12 de mayo de 1879, que le fue concedida el 7 de octubre de ese mismo año con el número de patente estadounidense 220.271. Con ayuda de sus hermanos montó una pequeña fábrica familiar en Ogden en 1880 para producir el arma.

Aquel taller modesto no podía competir en volumen con la gran industria del Este, pero el diseño llamó la atención de Thomas G. Bennett, vicepresidente de Winchester Repeating Arms Company. La historia corporativa de la marca sitúa en la primavera de 1883 el viaje de Bennett a Ogden, donde selló una alianza que iba a durar diecinueve años y cambiaría el rumbo del desarrollo de las armas de fuego, comprando los derechos del monotiro, que Winchester convertiría en el Model 1885.

Ese acuerdo marcó el patrón de buena parte de su carrera temprana: Browning vendía el diseño por un pago único y Winchester lo fabricaba a gran escala bajo su propia marca, de modo que durante años el apellido Browning apenas aparecía en las culatas de sus propios inventos.

Browning con algunas de sus armas de caza más icónicas.

Del rifle de palanca a la primera escopeta semiautomática de éxito

De la colaboración con Winchester nacieron piezas que hoy son objeto de coleccionista, como el rifle de palanca Model 1886, pensado para cartuchos más potentes que los habituales en su época, y las escopetas de corredera Model 1893 y Model 1897, en las que el tirador desplazaba el guardamanos hacia atrás y hacia delante para extraer la vaina, montar el mecanismo y cargar un nuevo cartucho. Fue una solución tan robusta y sencilla de fabricar que acabó usándose también en ámbitos policiales y militares.

La ruptura con Winchester llegó precisamente por el diseño que más iba a marcar al cazador moderno. Browning tenía listo en 1898 un prototipo de escopeta semiautomática basado en el largo retroceso, un sistema en el que el cañón y el cerrojo retroceden unidos tras el disparo antes de separarse para expulsar la vaina y alimentar el siguiente cartucho. Hasta entonces, sus diseños se habían vendido a Winchester por un pago fijo; con esta nueva escopeta, Browning y su hermano Matthew pidieron cobrar regalías por cada unidad vendida, algo que Winchester rechazó.

Tras el portazo de Winchester, y según varias fuentes especializadas en la historia del arma, Browning probó suerte en Remington, pero la negociación se truncó cuando el representante de la compañía sufrió un infarto mortal durante las conversaciones. Acabó firmando con Fabrique Nationale de Herstal (FN), en Bélgica, que ya fabricaba una de sus pistolas y que puso en producción la escopeta en 1903 bajo el nombre Auto-5, alusión a su capacidad de cinco cartuchos entre el cargador y la recámara. La patente, de catorce páginas, se concedió en febrero de 1900 y supuso una auténtica revolución para los cazadores de todo el planeta. Hay que pensar que en aquella época, las armas más empleadas para la caza eran escopetas yuxtapuestas o monotiro, la mayor parte de ellas con las llaves fuera. Pensar que en aquel contexto ya se había creado la semiautomática nos da una idea de lo revolucionario que fue su invento.

La Auto-5 se convirtió en la primera escopeta semiautomática fabricada en serie con éxito comercial y permaneció en producción casi un siglo, hasta 1998, fabricada no solo por FN sino también bajo licencia por Remington, que la vendió como Model 11, y por Savage Arms. Su silueta inconfundible, con la parte trasera del cajón de mecanismos elevada, le dio el apodo de «jorobada» entre los aficionados, y su sistema de largo retroceso sentó las bases operativas que hoy sigue usando la escopeta Franchi AL-48.

La Colt 1911, el BAR y el peso militar de sus inventos

Browning no se limitó a la escopeta de caza. En el terreno de las pistolas desarrolló tanto sistemas de cierre por inercia para cartuchos de menor potencia como de corto retroceso, en los que cañón y corredera retroceden unidos antes de separarse; variantes de este segundo principio siguen presentes en numerosas pistolas actuales. Su diseño más célebre en esta familia fue la Colt Model 1911, adoptada aquel año por las fuerzas armadas estadounidenses, cuya combinación de fiabilidad y ergonomía explica que más de un siglo después su esquema básico siga fabricándose en múltiples variantes.

Durante la Primera Guerra Mundial llegó el Browning Automatic Rifle, conocido como BAR: un fusil automático accionado por gases, en el que parte de los gases del disparo se desvía para mover el mecanismo, expulsar la vaina y recargar. La Encyclopaedia Britannica recoge que fue adoptado por el Ejército estadounidense en 1918 y permaneció en uso hasta finales de los años cincuenta, y que desde 1920 hasta los años ochenta, las fuerzas armadas de Estados Unidos emplearon casi en exclusiva armas automáticas y semiautomáticas diseñadas por Browning, entre ellas la pistola Model 1911, el propio BAR y distintas variantes de ametralladoras pesadas del calibre .50, cuyas versiones mejoradas siguen en uso en distintos ejércitos del mundo en el siglo XXI.

Browning con el BAR militar.

Conviene no confundir aquel BAR militar de 1918 con el rifle semiautomático de caza que hoy comercializa Browning bajo las mismas siglas: comparten denominación y herencia de marca, pero no la misma configuración ni el mismo uso, uno nació como fusil de guerra y el otro como arma cinegética moderna. La Encyclopaedia Britannica atribuye a Browning más de 120 patentes individuales de mecanismos de armas, una cifra que por sí sola dice poco si no se repara en que pocos diseñadores lograron dejar modelos influyentes en tantas familias de armas distintas y verlos fabricados en serie por compañías rivales entre sí.

La superpuesta, la pistola inacabada y el final en Herstal

En la última etapa de su vida, Browning trabajó estrechamente con FN en Bélgica, donde murió el 26 de noviembre de 1926, en pleno viaje de trabajo a la fábrica de Herstal. Entre sus proyectos finales estaba una escopeta superpuesta, con los dos cañones alineados uno sobre otro, que se convertiría en la Superposed y que completó tras su muerte su hijo Val Browning; la Encyclopaedia Britannica la señala como su diseño deportivo más popular entre las armas de fabricación extranjera.

También quedó sin terminar una pistola de gran capacidad que el ejército francés llevaba años reclamando a FN: un arma con cargador de doble hilera capaz de alojar quince cartuchos, el doble que los diseños convencionales de la época. Browning llegó a desconfiar de la necesidad de tanta capacidad y recurrió para la munición al trabajo de su ayudante en FN, Dieudonné Saive, quien desarrolló el cargador de doble columna antes de que el propio Browning diseñara dos variantes de pistola a partir de él. La solicitud de patente se presentó en junio de 1923 y se concedió en febrero de 1927, cuatro meses después de su muerte. Fue Saive quien terminó de perfilar el arma, que FN lanzó en 1935 como Grande Puissance o High Power, en alusión a su capacidad de fuego, casi el doble que la de la Colt 1911 o la Walther P38 de la época. La pistola se mantuvo en producción, con interrupciones, hasta 2018, y FN retomó su fabricación en 2022 bajo el nombre FN High Power.

Estos ejemplos explican por qué Browning sigue siendo un nombre de referencia: tenía la capacidad de imaginar el arma como un conjunto de piezas coordinadas, construir prototipos funcionales sin necesidad de planos técnicos y adaptar cada mecanismo a un problema concreto, desde el monotiro más sencillo hasta la ametralladora pesada. A eso se sumó una relación comercial eficaz con los grandes fabricantes de su tiempo, que convirtieron sus ideas en productos al alcance de millones de cazadores, tiradores y soldados.

Para quien hoy sale al monte con una escopeta semiautomática o un rifle de cerrojo, la herencia de Browning sigue siendo tangible en tres terrenos muy concretos: la recarga automática, el cierre resistente capaz de aguantar cartuchos potentes y una ergonomía pensada para disparar rápido y con seguridad. Los materiales han cambiado, pero el problema mecánico que Browning resolvió hace más de un siglo sigue siendo, en esencia, el mismo que persigue cualquier arma de caza actual: fiabilidad en el campo, disparo tras disparo.

Antigua fábrica de Browning.

De la fábrica familiar a la marca que lleva su nombre

La historia empresarial de Browning distingue varias etapas que conviene no mezclar. El taller familiar de los hermanos Browning arrancó en Ogden en 1878 con el primer rifle comercial, pero la compañía Browning Arms Company como tal se constituyó formalmente años después, ya vinculada a la comercialización bajo marca propia de los diseños del inventor. Durante décadas, buena parte de sus creaciones se vendieron bajo otros nombres: Winchester, Colt, Remington o FN. El propio sitio histórico de Browning reconoce que algunos de sus diseños no se comercializaron bajo el nombre Browning hasta mucho después, como ocurrió con aquel primer rifle monotiro, que pasó de fabricarse en Ogden a convertirse en el Winchester Model 1885 y que décadas más tarde resucitó bajo marca Browning como el B-78.

En la actualidad, Browning forma parte del grupo empresarial vinculado a FN Herstal y mantiene su sede comercial para Norteamérica en Morgan, Utah, muy cerca de donde John Browning levantó su primer taller. Su catálogo se ha ampliado mucho más allá de las armas de fuego: incluye ropa técnica de caza, cuchillería, cajas fuertes y accesorios para actividades al aire libre, además de rifles, escopetas y pistolas deportivas.

En España, la marca está presente a través de distribución oficial y desde 2024 figura, junto a Winchester y Miroku, como patrocinador oficial de la Real Federación Española de Caza, un acuerdo con el que participa en formación, competiciones y eventos de promoción cinegética en el país. La actualidad reciente de la marca no se limita a los lanzamientos de producto: en 2025 Jara y Sedal informó de que su filial FN Browning había presentado una oferta para hacerse con el 70% del capital del fabricante francés Verney-Carron, entonces en concurso de acreedores, una operación que muestra cómo el grupo belga sigue moviéndose en el tablero europeo de la industria armamentística.

Para el cazador español, los nombres que mejor resumen la vigencia de Browning hoy son los rifles de cerrojo Maral y X-Bolt, el semiautomático BAR y la escopeta superpuesta B525, heredera directa de la vieja Superposed. En 2024, Jara y Sedal cubrió la presentación en Francia de las versiones con culata sintética de los Maral 4X y BAR 4x, dos de los modelos más populares entre los aficionados a la caza mayor de jabalí y ciervo en montería o batida, mientras que la reciente renovación de la gama X-Bolt 2 incorpora culatas ajustables y un disparador regulable pensado para adaptarse a cada tirador. En escopetas semiautomáticas, la gama Maxus 2, de acción por gases, ha sido la última incorporación relevante al catálogo, pensada tanto para el tiro deportivo como para la caza.

John Moses Browning no alcanzó su lugar en la historia por una sola arma, sino por haber resuelto problemas mecánicos muy distintos entre sí y conseguir que esas soluciones funcionaran igual de bien en el taller, en la cadena de producción industrial y, sobre todo, en manos del cazador. Sus prototipos pertenecen a otra época, pero buena parte de las ideas que puso sobre la mesa hace más de cien años siguen disparando, cartucho tras cartucho, en los cotos y campos de tiro de todo el mundo.

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