Erling Haaland vuelve a acaparar titulares por sus goles. El delantero del Manchester City ha llevado a Noruega a firmar una de las mayores gestas de su historia al clasificarse para los cuartos de final del Mundial 2026. Sin embargo, fuera del césped, el atacante noruego cultiva desde hace años una imagen muy distinta a la de la gran estrella del fútbol mundial, estrechamente ligada al campo, la naturaleza y la pesca.
Aunque en los últimos días también han cobrado protagonismo sus declaraciones sobre su deseo de convertirse algún día en agricultor, lo cierto es que existe otra afición que le acompaña desde hace tiempo y que muchos aficionados desconocen. Siempre que llegan las vacaciones, Haaland suele cambiar las botas por la caña de pescar para disfrutar de jornadas de tranquilidad lejos de la presión competitiva.
En realidad, no es una afición nueva. Ya en el verano de 2023 sorprendió a sus millones de seguidores compartiendo una fotografía pescando durante sus días libres, una imagen poco habitual en los perfiles de uno de los futbolistas más mediáticos del planeta.
Una jornada de pesca para desconectar del fútbol
Hasta aquel momento, las publicaciones del delantero noruego se habían centrado casi exclusivamente en su carrera deportiva o en sus llamativos estilismos fuera de los terrenos de juego. Por eso llamó especialmente la atención que decidiera mostrar una imagen completamente diferente, en plena naturaleza y con una caña entre las manos. Aquella fotografía iba acompañada de un mensaje muy breve que resumía perfectamente su filosofía durante los periodos de descanso: «La vida se trata de equilibrio».
Life is about balance ⚖️ pic.twitter.com/cTwp2df1X3
— Erling Haaland (@ErlingHaaland) July 15, 2023
Desde entonces ha seguido dejando claro que el contacto con el medio rural ocupa un lugar importante en su vida. Cuando termina la temporada regresa con frecuencia a Noruega, donde pasa buena parte del tiempo en la granja familiar y aprovecha para disfrutar de actividades al aire libre, entre ellas la pesca.
Su vínculo con el campo no se limita a un simple pasatiempo estival. En distintas entrevistas ha explicado que disfruta trabajando en la explotación familiar, conduciendo tractores, alimentando animales o realizando tareas agrícolas junto a su padre.
Un futbolista con alma de agricultor
Precisamente durante este Mundial 2026 volvió a sorprender con una confesión que refleja perfectamente cuáles son sus prioridades lejos del balón. En una entrevista concedida a BBC Sport, al ser preguntado por qué le gustaría hacer en el futuro, respondió con una sonrisa: «Ser el mejor agricultor del año en el futuro, sí. Con animales y vegetales, con ambas cosas».
No es la primera vez que expresa ese deseo. Hace años ya explicó que, cuando cuelgue las botas, le gustaría dedicarse a una pequeña explotación agropecuaria con ganado y cultivos, una vida completamente alejada del ruido mediático que rodea a las grandes estrellas del fútbol.
Sus propias redes sociales muestran esa faceta rural. En ellas aparece trabajando con tractores, alimentando ganado, cortando leña junto a su padre o recorriendo explotaciones agrícolas. Incluso ha compartido imágenes comprando productos directamente a pequeños productores, defendiendo la calidad de los alimentos procedentes del campo.
Todo ello dibuja un perfil muy distinto al que suele asociarse a un futbolista de élite. Mientras otros aprovechan sus vacaciones para destinos exóticos o grandes eventos sociales, Haaland encuentra el descanso en actividades sencillas relacionadas con la naturaleza.
No es el único futbolista enamorado de la pesca
La pasión de Haaland por la pesca no constituye una excepción dentro del fútbol profesional. Son varios los jugadores que han reconocido públicamente que encuentran en esta actividad una forma perfecta de desconectar de la exigencia del deporte de élite.
Uno de los casos más conocidos es el de Phil Foden, también jugador del Manchester City. El internacional inglés ha explicado que empezó a pescar con apenas cinco años acompañado de su padre y que continúa practicando esta afición siempre que tiene ocasión. Incluso llegó a capturar en el río Ebro un enorme siluro de casi 60 kilos durante una visita a España.
También Keylor Navas ha mostrado en varias ocasiones sus jornadas de pesca en alta mar durante sus vacaciones en Costa Rica. El exportero del Real Madrid comparte esa pasión con otros futbolistas como Miroslav Klose, aficionado al carpfishing; David Beckham, que ha aparecido pescando junto a sus hijos, o el islandés Gylfi Sigurðsson, que acostumbra a regresar a su país para disfrutar de la pesca del salmón.
Fuera de los terrenos de juego también destaca el caso del portugués Fábio Coentrao. Tras retirarse del fútbol profesional, el exjugador del Real Madrid decidió dedicarse por completo al sector pesquero, gestionando una empresa con varios barcos y decenas de trabajadores. Una decisión que siempre ha defendido con naturalidad al considerar que el mar fue su verdadera vocación desde la infancia.
Con ejemplos como estos, queda claro que detrás de algunas de las mayores estrellas del deporte mundial existe una realidad mucho más cercana al campo, al mar y a la naturaleza, donde la pesca continúa siendo una de las mejores formas de desconectar de la competición.
