Volver del monte de madrugada, guardar la escopeta y caer rendido sin mirar la ropa es un hábito que muchos cazadores repiten temporada tras temporada. Un estudio publicado en la revista científica Parasites & Vectors aconseja romper esa costumbre: la garrapata Ixodes ricinus, considerada el vector de enfermedades más relevante de Europa, busca huéspedes sobre todo durante las horas de oscuridad, no durante el día como se había dado por hecho hasta ahora. El hallazgo lo firman investigadores de las universidades de Liverpool y Bristol tras un trabajo de campo realizado durante todo 2022 en Lyme Park, un paraje del norte de Inglaterra. Para cualquiera que pise el campo al anochecer, al amanecer o durante una espera nocturna en un puesto, la noticia tiene una lectura directa: la revisión corporal y de ropa ya no puede reservarse solo para las salidas diurnas.
Un vector que trepa y espera
Ixodes ricinus, conocida popularmente como garrapata de la oveja o garrapata del ganado, es el principal vector de enfermedades en Europa, según recoge el estudio. Su mecanismo para encontrar huésped se llama «búsqueda» (questing, en inglés): el arácnido trepa por la vegetación baja, se sujeta con las patas traseras y extiende las delanteras a la espera de que pase un animal o una persona a la que agarrarse para alimentarse de su sangre.
Esta especie transmite la bacteria Borrelia burgdorferi, causante de la enfermedad de Lyme, que suele manifestarse con una erupción cutánea que se extiende en forma de aro, seguida de fiebre, escalofríos, fatiga, dolor de cabeza y dolor muscular, y que en algunos niños puede provocar parálisis facial. El propio estudio recuerda que estos síntomas no los provoca la picadura en sí, sino la bacteria que la garrapata porta y transmite durante la alimentación. Además de la Lyme, I. ricinus puede transmitir otros patógenos que causan encefalitis y diversas enfermedades en el ganado.
En España, el Plan Nacional de Prevención, Vigilancia y Control de las Enfermedades Transmitidas por Vectores, cuya parte dedicada a garrapatas publicó el Ministerio de Sanidad en julio de 2024, recoge entre las enfermedades endémicas transmitidas por garrapatas la propia Lyme, la babesiosis, la anaplasmosis y la fiebre exantemática mediterránea, además de vigilar la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo como enfermedad emergente. Esta última, conviene aclararlo, se asocia sobre todo a garrapatas del género Hyalomma, distintas de Ixodes ricinus, por lo que conviene no mezclar especies ni niveles de riesgo.
Un año entero de muestreos cada cuatro horas
Para averiguar cuándo exactamente sale a buscar huésped este arácnido, el equipo investigador llevó a cabo un muestreo de una intensidad poco habitual: cada cuatro horas, completando ciclos de veinticuatro horas, mes a mes, desde enero hasta diciembre de 2022. El método consistió en arrastrar mantas de tela por el suelo y la vegetación para capturar los ejemplares que estaban en actitud de espera, y después cruzar esos datos con factores ambientales mediante modelos estadísticos.
El resultado fue claro: la actividad de búsqueda resultó predominantemente nocturna, y la densidad de ninfas en busca de huésped se asoció de forma positiva con la oscuridad. En mayo, en pleno Reino Unido, los investigadores detectaron menos ejemplares al mediodía, un patrón que relacionaron con las temperaturas más altas de esa franja horaria. La conclusión de los autores fue que, con tiempo cálido, el mayor riesgo de exposición se produce por la noche y en torno al amanecer. Es la primera vez que un trabajo de campo documenta con este nivel de detalle la importancia de la alimentación nocturna en esta especie.
El propio estudio reconoce que sus hallazgos tienen implicaciones directas a la hora de valorar el riesgo real de exposición a garrapatas y a los patógenos que transmiten. Conviene recordar que el trabajo se desarrolló en un enclave inglés, con su clima, su vegetación y su fauna concretos, por lo que trasladar sin matices esas conclusiones a los montes y dehesas españolas exige prudencia: no hay, de momento, un estudio equivalente realizado en la Península que confirme el mismo patrón horario para las poblaciones ibéricas de Ixodes ricinus.
Lo que cambia para quien sale al campo a cazar o trabajar
Para un cazador, un guarda, un rehalero o un ganadero, la implicación práctica es sencilla de enunciar aunque exija un cambio de costumbre: la inspección del cuerpo, la ropa y el equipo no debería limitarse a las jornadas diurnas. Una espera en puesto fijo durante la noche, una batida que termina al atardecer o una suelta de perros al amanecer son, según este hallazgo, momentos de mayor exposición potencial, justo los que con más facilidad se despachan sin revisión por el cansancio o las prisas de recoger el material.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios recomienda para estas situaciones vestir pantalón y manga larga de color claro, usar calzado cerrado con calcetines, caminar por el centro de los caminos evitando el contacto con la vegetación y no sentarse directamente sobre ella. También aconseja el uso de repelentes autorizados, con sustancias de eficacia probada como el DEET, la icaridina o el citriodiol, siempre siguiendo las indicaciones de la etiqueta. El propio Ministerio de Sanidad dirige estas pautas expresamente a quienes practican senderismo, caza u otras actividades en contacto con la naturaleza. La revisión debe hacerse al terminar la jornada, también si se regresa de madrugada o tras una salida al amanecer, y debe cubrir todo el cuerpo: las axilas, las ingles, el nacimiento del cabello, la zona posterior de las rodillas, el interior y el exterior de las orejas, el ombligo y alrededor de la cintura, puntos donde la garrapata busca calor y humedad para fijarse sin ser detectada.
Conviene repasar también chaquetas, pantalones, mochilas y el resto del equipo que haya rozado matorral o pasto, y lavar la ropa con agua caliente. Los perros de caza merecen el mismo repaso, además de llevar la protección antiparasitaria que recomiende el veterinario, ya que son hospedadores habituales de estos arácnidos. Desde Jara y Sedal ya recogimos con detalle estas recomendaciones de la mano de un catedrático de microbiología en este artículo sobre cómo protegerse de las garrapatas en el campo.
Extracción correcta y vigilancia posterior
Si pese a todo aparece una garrapata adherida a la piel, las recomendaciones de salud pública son extraerla cuanto antes con unas pinzas de punta fina, sujetándola lo más cerca posible de la piel y tirando hacia arriba con una presión suave y constante, sin girarla ni aplastarla. No se aconseja recurrir a remedios caseros como aceite, calor o petróleo, que pueden hacer que el parásito libere más saliva infectada antes de desprenderse.
Tras retirarla, hay que limpiar la zona con agua y jabón o un antiséptico y lavarse bien las manos. En los días siguientes conviene vigilar la posible aparición de fiebre, erupción cutánea u otros síntomas, y si ocurre, acudir al médico indicando que hubo una picadura reciente, cuándo se produjo y en qué zona pudo tener lugar. El tratamiento precoz resulta determinante en la evolución de estas infecciones. Esta exposición ha ido a más en los últimos años en España, como ya reflejó Jara y Sedal en este reportaje sobre el aumento de las picaduras de garrapata, y los casos más graves, como los de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo detectados en Castilla y León, han obligado a extremar la vigilancia sanitaria en el medio rural, según contamos en esta información sobre un caso confirmado en Salamanca.
El hallazgo británico no debe leerse como motivo de alarma para quien sale de madrugada o al amanecer, algo habitual en el calendario del cazador. Sí amplía, con datos de un año entero de muestreo, la franja horaria en la que conviene tener presente el riesgo. La medida más sencilla sigue siendo la de siempre, solo que ahora aplicada también a la noche: revisar cuerpo, ropa, equipo y perros nada más volver a casa, sea cual sea la hora a la que termine la jornada.
