La Confederación Hidrográfica del Tajo y el Ministerio para la Transición Ecológica tienen en marcha un proyecto para retirar el azud de Hijadilla, situado en el río Salor dentro del término municipal de Cáceres. La respuesta del sector cinegético y rural extremeño no se ha hecho esperar. FEDEXCAZA ha presentado alegaciones contra esa actuación y su presidente, José María Gallardo, ha sido contundente: «Yo calificaría esta actuación que se pretende llevar a cabo, del derribo de este azud de Hijadilla en el río Salor, de terrorismo ecológico absolutamente». La federación exige que antes de tocar una sola piedra se realice un balance ecológico riguroso que mida lo que se gana y lo que se pierde.
El argumento de fondo no es sentimental: el río Salor es un cauce mediterráneo que en verano se fragmenta en pozas aisladas. Mientras el estiaje aprieta, la lámina de agua que retiene el azud de Hijadilla se convierte en uno de los pocos puntos de agua permanentes de la zona. Para la fauna silvestre, para la caza menor y mayor y para el ganado en extensivo, esa diferencia entre una charca activa y un cauce seco puede ser determinante en los meses más duros del año.
La tórtola europea y el agua que no puede faltar en verano
FEDEXCAZA menciona expresamente a la tórtola europea entre las especies que dependen de este tipo de infraestructuras durante el estiaje. La tórtola es un ave migratoria que pasa los meses de verano en España y que necesita mosaicos de hábitat con agua y cobertura para criar y alimentarse. Los cotos que trabajan por su conservación saben bien lo que cuesta mantener puntos de agua operativos en pleno agosto: el sector cinegético español invierte más de 15 millones de euros anuales en la instalación y mantenimiento de bebederos y puntos de agua para sostener poblaciones de tórtola y otras especies en los meses críticos. Retirar un azud que cumple esa función de forma natural y gratuita, sin evaluar previamente el impacto, es exactamente lo que la federación extremeña no está dispuesta a aceptar.
La recuperación de la tórtola europea es uno de los logros más citados por el sector cinegético en los últimos años, y se sustenta precisamente en la mejora del hábitat: agua, cobertura, alimento. Eliminar puntos de agua naturales en zonas donde la especie está presente durante la época estival va en dirección contraria a ese esfuerzo colectivo.
Un manifiesto con respaldo técnico y rural
La oposición al derribo no se limita a la federación de caza. Pensando Extremadura, APAG Extremadura ASAJA y FEDEXCAZA han suscrito un manifiesto conjunto en el que reclaman que no se ejecute el derribo sin un análisis del balance ecológico neto. Al frente de la argumentación técnica está Julián Mora Aliseda, catedrático de Ordenación del Territorio y Desarrollo Sostenible de la Universidad de Extremadura, que ha advertido que «debemos evitar la demolición de Hijadilla, porque será el principio de una cadena de destrucción fluvial». Mora ha visitado el enclave y defiende que los ríos mediterráneos exigen una gestión diferenciada de la de los cauces centroeuropeos o cantábricos, pues sufren prolongados periodos de estiaje que hacen imprescindible retener agua allí donde sea posible.
El manifiesto exige una caracterización hidroecológica rigurosa en periodo de estiaje que evalúe el volumen hídrico, la calidad del agua, la temperatura y la fauna dependiente antes de tomar una decisión irreversible. En el azud de Hijadilla viven barbos, bogas, pardillas y bordallos, y la infraestructura cuenta ya con estructuras para el paso de peces que compatibilizan la retención de agua con la permeabilidad del cauce. Eso, sostienen los firmantes, es exactamente lo que debería analizarse antes de actuar.
El ganado extensivo, otro afectado directo
Más allá de la fauna silvestre, FEDEXCAZA alerta del impacto sobre la ganadería extensiva de la zona. En dehesas y pastaderos donde vacuno y ovino ajustan sus rutinas al agua disponible, perder un azud activo en pleno verano obliga a reorganizar manejos, alargar recorridos hasta otros puntos de abrevada o instalar sistemas alternativos con el coste que eso conlleva. La asociación ganadera APAG Extremadura ASAJA, que ha firmado el manifiesto, respalda esa preocupación desde el sector productor.
El presidente de FEDEXCAZA también ha señalado que la normativa europea que ampara este tipo de actuaciones pretende recuperar miles de kilómetros de cauces continuos sin tener en cuenta las particularidades del clima mediterráneo, donde el problema no es la fragmentación del cauce sino la falta de lluvias. Aplicar criterios diseñados para ríos centroeuropeos a un cauce extremeño que se seca en verano es, a juicio de la federación, un error de diagnóstico con consecuencias reales para la fauna y para quienes viven y trabajan en ese territorio.
