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Bizkaia lleva por primera vez la caza al deporte escolar con exhibiciones de perros y cetrería

© Facebook

Un perro que se queda inmóvil señalando una codorniz, un halcón desplegando las alas ante decenas de niños con los ojos como platos: así ha sido la primera incursión de la caza en el deporte escolar vasco. La Federación Bizkaina de Caza ha participado por primera vez en el programa Kirol Eskola —deporte escolar, en euskera— que organiza la Diputación Foral de Bizkaia, llevando perros de caza y aves de cetrería a escolares del territorio para explicarles de primera mano en qué consiste esta actividad.

La entidad ha compartido en sus redes sociales imágenes y vídeos de la jornada, celebrada dentro de Deporte Escolar Bizkaia 2026, y la ha calificado de «un hito para la caza en Euskadi» al tratarse, según defiende, de la primera vez que la caza se incorpora a una iniciativa vasca de deporte escolar. El objetivo, tal y como explica en sus publicaciones, es que los participantes conozcan de cerca a los animales auxiliares de la caza y algunas de las disciplinas deportivas que se practican con ellos.

Perros de muestra y cetrería, en directo ante los escolares

El material difundido por la Federación muestra dos demostraciones diferenciadas. En una de ellas aparece su vicepresidente, Modesto García, conocido como «Txori Gartxia», acompañado de una de sus perras, mostrando a un grupo de jóvenes la modalidad de perros de muestra.

La otra demostración corrió a cargo de Javier Fernández Tena, delegado de Cetrería de la Federación y miembro del club deportivo Cetreros del Nervión, que mostró a los escolares esta modalidad de caza basada en el vuelo de aves rapaces.

Este tipo de exhibiciones permite abordar de forma visual cuestiones como el olfato y el comportamiento de los perros, la biología de las rapaces o el vínculo histórico entre la cetrería —declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco— y el medio natural, sin reducir la explicación a una charla teórica. La Federación ha agradecido públicamente la participación de los jóvenes, de sus familias y la colaboración de la Diputación Foral de Bizkaia, y ha anunciado que la actividad regresará la semana siguiente.

Combatir prejuicios desde la infancia

La lógica que sostiene este tipo de iniciativas no es exclusiva de Bizkaia. En Andalucía, la Escuela de Caza de la Federación Andaluza de Caza lleva desde 2018 recorriendo centros escolares con los talleres #MiPerroEsDeCaza y #VuelaPorLaNaturaleza, que ya han llegado a 350 colegios y más de 40.000 escolares andaluces, según los datos que la propia federación presentó en su asamblea general de 2023. El primero enseña tenencia responsable y adiestramiento básico de perros; el segundo, la biología de las aves rapaces y el arte de la cetrería, con exhibiciones de vuelo incluidas. En la misma comunidad, más de 90 colegios eligieron para el curso 2022/2023 el Proyecto Huellas, una propuesta de la Junta de Andalucía diseñada por la federación autonómica que combina rastreo de huellas, tiro con arco, cetrería y manejo responsable de perros con el conocimiento del entorno rural. Su coordinadora, María Nuevo, defendió entonces que la actividad «no se trata de formar en materia de caza, ni adoctrinar» sino de acercar la naturaleza a los niños para que «tengan argumentos y criterios propios» sobre ella.

Extremadura cuenta con un antecedente propio y más veterano: la Federación Extremeña de Caza (FEDEXCAZA) puso en marcha su proyecto escolar «Caza y Naturaleza» hace más de una década, con ediciones que han llegado a reunir a cerca de mil alumnos de Primaria de toda la región en encuentros escolares centrados en la realidad del medio rural. Más recientemente, la Comunidad de Madrid ha anunciado una escuela de caza pensada para jóvenes aficionados que combinará entrenamiento de perros y manejo de aves rapaces con instalaciones para competiciones oficiales de caza menor con perro, cetrería y tiro.

El planteamiento de fondo, compartido por estas federaciones autonómicas, es que los prejuicios sobre la caza se combaten mejor con contacto directo que con discursos enfrentados. Para un titular de coto o un guarda que convive a diario con perros de muestra, majanos y jornadas de campo, este tipo de jornadas escolares tienen un valor añadido: normalizan ante las nuevas generaciones oficios y saberes —el manejo de un perro, el vuelo de un ave adiestrada— que de otro modo solo llegan filtrados por el debate político o mediático.

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