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El vecino de León denunciado por cuidar de una cierva que le sigue a todas partes tiene más problemas: ahora los animalistas quieren quitársela

© León Noticias

La historia de Pepa, la cierva que sigue a diario a un vecino de La Vecilla de Curueño (León), vuelve a dar un giro inesperado. Meses después de que la Guardia Civil levantara acta por la tenencia de un animal silvestre sin autorización, el caso se enreda aún más. Las más de 35.000 firmas recogidas no han servido, al menos por ahora, para que Javier pueda regularizar su situación.

El propio afectado ha asegurado que nunca tuvo acceso a esos apoyos ciudadanos que, en un primer momento, entendió que respaldarían su solicitud ante la Junta de Castilla y León para quedarse con la cierva. La sensación en el pueblo es de bloqueo y de cuenta atrás.

Durante más de un año, Pepa ha formado parte del día a día de La Vecilla. La imagen del animal esperando a la puerta del bar mientras Javier trabaja dentro se convirtió en algo habitual. Pero la ley es clara respecto a la tenencia de fauna silvestre, y el expediente sigue su curso.

«Yo no tengo las firmas. No me han comentado nada y han roto las relaciones conmigo», ha afirmado Javier sobre el colectivo animalista que se encargó de utilizar el caso para recabar apoyos. Tal y como recoge la información publicada por medios leoneses, el vecino sostiene que presentó varios escritos para intentar quedarse con el animal, al que considera «una más de la familia», pero denuncia que no ha recibido respuesta.

Las firmas que no llegaron

El punto de fricción ahora está en el destino de esas más de 35.000 rúbricas. Según Javier, en un principio estaban destinadas a reforzar su petición ante la administración autonómica. «En principio eran para mí y ahora las tiene el santuario; a mí nunca me llegaron», lamenta.

Según a informado León Noticias, desde la Asociación Empatía que las recogió, sin embargo, explican que siempre se contemplaron dos escenarios: que Pepa permaneciera con él si obtenía la autorización correspondiente como núcleo cinegético o, en caso contrario, su traslado a un santuario. Su presidenta, Silvia Baquero y ex presidenta de PACMA, ha defendido que la prioridad es el bienestar del animal y ha reclamado una respuesta inmediata a la Junta tras semanas de silencio.

«La ciudadanía merece transparencia. Hemos puesto alternativas sobre la mesa y solo falta que la administración decida», subraya Baquero. La asociación presentó las firmas este 12 de febrero en Valladolid para forzar una contestación oficial.

Un futuro en el aire

La falta de una resolución mantiene el desenlace en suspenso. Javier teme que la decisión final no pase por sus manos. «Se la llevarán», desliza con resignación en su entorno más cercano, convencido de que el tiempo juega en su contra.

Según recoge el citado medio, la asociación de Barquero insiste en que no se trata de una confrontación personal. «No se trata de una lucha entre ambos, se trata del beneficio del animal que es lo único que nos importa», explica Baquero. También ha mostrado su negativa a que Pepa sea trasladada al Museo de la Fauna Salvaje.

Mientras la Junta no se pronuncie, la historia de esta cierva que eligió quedarse junto a un vecino leonés sigue abierta. Pero ahora, sin el respaldo formal de las firmas en manos de quien pretendía utilizarlas para regularizar su situación, el margen de maniobra parece estrecharse.

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