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Cantabria detecta una enfermedad que se puede transmitir a los humanos en más de la mitad de los jabalíes cazados en Liébana: la tuberculosis

Jabalí. © Shutterstock

La expansión de la tuberculosis bovina en algunas zonas del norte de España sigue obligando a tomar medidas excepcionales. En la comarca cántabra de Liébana, los resultados obtenidos tras las últimas batidas extraordinarias de jabalíes han encendido aún más las alarmas sanitarias. Más de la mitad de los animales analizados han dado positivo, un dato que el Ejecutivo regional considera suficiente para mantener la emergencia cinegética declarada en la zona.

Desde que comenzaron estas actuaciones, el pasado 16 de marzo, se han desarrollado cuatro batidas extraordinarias sobre jabalíes en distintos municipios de la comarca. En total se han abatido trece ejemplares y siete de ellos han confirmado la presencia de tuberculosis tras los análisis realizados en laboratorio.

Además, otros tres animales presentaban nódulos tuberculosos compatibles con infecciones antiguas y prolongadas, aunque posteriormente no arrojaran un resultado positivo definitivo en las pruebas laboratoriales. Para la Consejería de Desarrollo Rural, estos indicios evidencian igualmente la circulación de la enfermedad entre la población silvestre.

La prevalencia detectada ronda el 54 %, una cifra que el Gobierno cántabro considera «muy elevada» y que justifica la continuidad de las medidas de control cinegético extraordinario en la comarca lebaniega.

El Gobierno apunta al jabalí como foco transmisor

Los análisis genéticos realizados sobre las muestras recogidas han permitido además confirmar la coincidencia entre las cepas detectadas en los jabalíes y las halladas en explotaciones de ganado bovino. Según ha explicado la Consejería de Desarrollo Rural, esto confirma que el principal reservorio de la enfermedad en la zona es el jabalí salvaje.

Jabalí. © Shutterstock

La consejera María Jesús Susinos ha defendido la necesidad de mantener estas actuaciones para evitar mayores consecuencias sobre la ganadería regional. La tuberculosis, además de afectar a los animales domésticos, puede transmitirse también al ser humano y provocar importantes pérdidas económicas en las explotaciones afectadas.

En algunos casos, la aparición de focos obliga incluso a ejecutar vacíos sanitarios completos en las explotaciones ganaderas, una medida especialmente dura para los productores afectados.

Susinos ha insistido también en la importancia de reforzar las medidas de bioseguridad dentro de las explotaciones y ha recordado que el Gobierno autonómico mantiene activo un servicio extraordinario de desinfección para los ganaderos de la zona.

Cazadores y agentes participan en las batidas

La consejera ha querido agradecer públicamente la implicación de los cazadores locales y de los agentes del medio natural que están participando en las batidas extraordinarias organizadas por la Administración regional. «En momentos como este, los cazadores son una figura clave en la protección de nuestra cabaña ganadera y de la salud pública», ha afirmado Susinos.

Las actuaciones desarrolladas hasta ahora se han repartido entre distintos municipios de Liébana. En Pesaguero se abatieron tres ejemplares, en Vega de Liébana seis y en Cabezón de Liébana otros cuatro. Todas las muestras fueron enviadas inmediatamente después de las batidas al laboratorio de Meruelo para su análisis.

Paralelamente, el Ejecutivo cántabro mantiene también controles poblacionales de jabalí en otros puntos de la comunidad autónoma, como Val de San Vicente y Ribamontán al Mar, dentro de la estrategia de vigilancia sanitaria frente a la tuberculosis animal.

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