La gestión de la codorniz vuelve a situarse en el centro del debate científico y cinegético en Europa. Mientras la Comisión Europea analiza posibles restricciones sobre la caza de esta especie, seis países han comenzado a trabajar de forma coordinada en un seguimiento poblacional basado en la metodología de Seguimiento Específico de la Codorniz (SEC), un sistema desarrollado por la Universidad de Barcelona dentro del proyecto Coturnix y que, según denuncia la Federación Andaluza de Caza (FAC), fue ignorado en el informe elaborado por el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) para Bruselas.
Las jornadas europeas de monitoreo se están celebrando los días 2 y 6 de junio con la participación de cazadores y gestores de España, Francia, Italia, Bulgaria, Portugal y Rumanía. Se trata del primer censo científico simultáneo a escala europea realizado mediante esta metodología, considerada por sus impulsores una herramienta más precisa para evaluar la situación real de la especie.
La iniciativa cobra especial relevancia porque llega en pleno debate sobre una posible moratoria o nuevas limitaciones cinegéticas para la codorniz común. El informe del IREC fue uno de los documentos utilizados por el Comité NADEG de la Comisión Europea durante sus deliberaciones sobre el futuro de la especie.
Un método impulsado desde el proyecto Coturnix
Desde la Federación Andaluza de Caza consideran llamativo que una metodología desarrollada en España y que ahora está siendo adoptada por varios países europeos no fuera tenida en cuenta en el informe remitido a las instituciones comunitarias. La organización recuerda que el sistema SEC fue diseñado por la Universidad de Barcelona en el marco del proyecto Coturnix, considerado como el mayor estudio realizado sobre la codorniz en España. Además, subraya que este método pretende superar las limitaciones de otros sistemas de seguimiento basados en observaciones pasivas.
La polémica no es nueva. Durante el Foro Nacional de la Codorniz celebrado en Valladolid el pasado 11 de marzo, la propia directora del IREC, Beatriz Arroyo, reconoció públicamente que el informe elaborado para el Comité NADEG no incorporó los datos obtenidos a través de Coturnix.
Ese reconocimiento es uno de los argumentos que alimentan ahora las críticas de parte del sector cinegético, que considera que cualquier decisión sobre la gestión de la especie debería sustentarse en el conjunto de la información científica disponible.
Críticas por la exclusión de datos científicos
La Federación Andaluza de Caza sostiene que excluir los resultados de un proyecto de estas características resulta difícil de justificar cuando la metodología comienza a obtener reconocimiento internacional y se extiende a otros países europeos. En este sentido, el presidente de la FAC, José María Mancheño, ha afirmado: «Las decisiones que afectan a la gestión y conservación de la codorniz deben apoyarse en la totalidad de los datos científicos disponibles; para ello, un organismo creado para desarrollar ciencia aplicada a la caza sostenible no puede dejar al margen proyectos y metodologías que están obteniendo reconocimiento internacional, como Coturnix».
La organización también recuerda la pertenencia de Beatriz Arroyo al Comité Científico de SEO/BirdLife, entidad que ha defendido públicamente una moratoria para la caza de la codorniz en Europa. A juicio de la federación andaluza, esta circunstancia hace aún más necesario que exista la máxima transparencia sobre los criterios utilizados para aceptar o descartar determinadas fuentes de información científica en los procesos de evaluación poblacional.
Un conflicto que sigue creciendo
Esta controversia se suma a otras discrepancias mantenidas en los últimos meses entre el sector cinegético y el IREC. La FAC considera que el organismo debería actuar como una referencia de objetividad científica en cuestiones relacionadas con la gestión de la fauna y la actividad cinegética.
La federación recuerda además que recientemente solicitó el cese de Beatriz Arroyo al frente del instituto, una petición dirigida tanto al presidente de Castilla-La Mancha como a la dirección del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Entre los motivos alegados figuran las diferencias surgidas en torno a la codorniz, la tórtola europea, el silvestrismo o la prohibición de la munición de plomo.
Mientras tanto, el seguimiento coordinado que esta semana se desarrolla en seis países europeos supone un nuevo respaldo internacional a la metodología SEC y reabre el debate sobre qué información científica debe servir de base para adoptar decisiones que afecten al futuro de una de las especies más emblemáticas de la media veda europea.
