La provincia de León vive desde hace semanas una situación que preocupa cada vez más a los propietarios de perros de caza. Lo que comenzó como episodios aislados ha derivado en una cadena de robos con un patrón común que apunta a actuaciones organizadas, con acceso a propiedades privadas, daños en sistemas de seguridad y traslado de animales a otras provincias.
En los últimos días, los avisos por robos de perros se han multiplicado en distintos puntos de León, generando un clima de inquietud en el medio rural. Las denuncias describen actuaciones similares: intrusos que acceden a recintos cerrados, cortan vallas o inutilizan cámaras de vigilancia y se llevan a los animales sin dejar rastro inmediato.
Asaltos repetidos y un patrón cada vez más claro
Uno de los casos más recientes ha tenido lugar en Puente Castro, donde un propietario ha denunciado hasta tres asaltos en su finca en apenas unos días. En el primero de ellos, ocurrido de madrugada, los ladrones sustrajeron tres perros de caza y destrozaron el sistema de cámaras.
Lejos de tratarse de un hecho puntual, los intrusos regresaron días después. En uno de los nuevos ataques se llevaron otro animal y cortaron el suministro eléctrico, aparentemente para impedir que se reforzaran las medidas de seguridad. Incluso tras nuevas protecciones, lograron acceder de nuevo, esta vez a través del tejado, lo que evidencia un nivel de planificación poco habitual.
Algunos de los perros robados han aparecido posteriormente a varios kilómetros de distancia. Una perra de raza pointer sustraída en este caso fue localizada días después en Requejo de la Vega. Otros animales han sido encontrados en Zamora o en localidades como La Bañeza, lo que refuerza la hipótesis de desplazamientos sistemáticos.
Microchips arrancados y lesiones graves
La situación resulta aún más alarmante por la gravedad de algunos casos detectados. En Santovenia de la Valdoncina, un vecino ha denunciado la desaparición de nueve perros en menos de dos años. Algunos de ellos aparecieron posteriormente con lesiones severas, signos de agotamiento extremo y daños internos.
Especialmente inquietante es la aparición de incisiones en el cuello para extraer los microchips de identificación. Según el afectado, estas heridas alcanzaban planos musculares profundos. Uno de los animales recuperados falleció meses después debido a las complicaciones derivadas de estas lesiones.
Los testimonios recogidos apuntan a un mismo patrón: robos organizados, manipulación de los perros para dificultar su identificación y desplazamientos fuera de la provincia.
Miedo a denunciar y preocupación creciente
Desde asociaciones como la Protectora de Animales y Plantas de León advierten de que estos robos de perros no son casos aislados. En las últimas semanas han detectado múltiples avisos en distintos municipios, lo que ha llevado a pedir a los propietarios que extremen la vigilancia.
A esta situación se suma el miedo a denunciar que existe entre algunos afectados. Este silencio dificulta dimensionar el alcance real del problema y retrasa una respuesta coordinada. Mientras tanto, las autoridades mantienen abiertas varias investigaciones para esclarecer los hechos. La repetición de los robos, la violencia empleada y el patrón detectado han encendido todas las alarmas en el entorno rural leonés.
