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Quiebra la mayor granja de insectos de Europa para obtener proteína pese a recibir casi 200 millones en ayudas públicas

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Durante años fue presentada como uno de los grandes proyectos capaces de transformar la alimentación animal en Europa. La francesa Ÿnsect prometía reducir la dependencia de la soja y de la harina de pescado mediante la cría industrial de insectos, un modelo respaldado por Bruselas, inversores internacionales y millones de euros en ayudas públicas. Pero el proyecto ha terminado desplomándose después de acumular pérdidas millonarias y no encontrar un modelo rentable.

La empresa ha entrado oficialmente en liquidación judicial tras más de una década de actividad y después de captar más de 600 millones de dólares en financiación pública y privada. Solo en ayudas públicas recibió cerca de 200 millones de euros, una cifra que ahora vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la viabilidad real de algunas iniciativas impulsadas bajo el paraguas de la economía verde.

La caída de Ÿnsect supone además un golpe simbólico para el sector de las proteínas alternativas en Europa. La compañía francesa llegó a convertirse en una referencia mundial gracias a una estrategia basada en la expansión acelerada y en la construcción de enormes instalaciones industriales destinadas a producir harina de insectos para acuicultura, alimentación animal y mascotas.

Sin embargo, los ingresos nunca acompañaron el ritmo del gasto. En 2021, considerado su mejor ejercicio, la facturación apenas alcanzó los 17,8 millones de euros, muy lejos de lo necesario para sostener una estructura industrial gigantesca. Dos años después, las pérdidas acumuladas superaban ya los 79 millones.

Una industria impulsada por expectativas

El proyecto de Ÿnsect fue creciendo gracias al apoyo de fondos de inversión y grandes nombres vinculados al negocio sostenible. Entre ellos figuró la Coalición FootPrint promovida por el actor Robert Downey Jr., que llegó a promocionar la compañía durante la Super Bowl de 2021.

© France Televisions

Pero la realidad económica acabó imponiéndose. La proteína de insectos destinada a piensos sigue teniendo costes de producción muy elevados y márgenes demasiado estrechos para sostener procesos industriales de gran escala. A eso se sumó la falta de un mercado consolidado capaz de absorber semejante volumen de producción.

La compañía fue modificando su estrategia con el paso de los años. Saltó desde la acuicultura a los piensos, la alimentación para mascotas e incluso el consumo humano, aunque este último nunca representó una parte importante de su negocio. La compra de la neerlandesa Protifarm en 2021 tampoco logró cambiar la tendencia.

El gran problema llegó con Ÿnfarm, una gigantesca planta levantada en el norte de Francia y presentada como la mayor granja de insectos del mundo. El proyecto consumió cientos de millones antes incluso de demostrar que pudiera funcionar de forma rentable.

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Salamanca acelera con la mayor granja de gusanos del mundo

Mientras el gigante francés se hunde, en España continúa creciendo otro ambicioso proyecto basado también en la producción industrial de insectos. La salmantina Tebrio ya trabaja al 20% de la capacidad de su nueva megafactoría, ubicada en el puerto seco de Peña Alta. La empresa ha puesto en marcha una primera fase de 18.000 metros cuadrados y mantiene maquinaria y personal trabajando mientras remata las obras. Según ha trascendido, la documentación de fin de obra podría presentarse este mismo mes en el Ayuntamiento de Salamanca.

La nueva instalación está considerada la mayor granja de gusanos del mundo y ocupará una superficie equivalente a doce veces el interior de la Plaza Mayor salmantina. Allí se criará Tenebrio molitor, conocido como gusano de la harina, un insecto utilizado para elaborar proteínas y lípidos destinados a alimentación animal, biofertilizantes y productos para la industria farmacéutica y cosmética.

La empresa espera generar 150 empleos directos y más de 1.300 indirectos. Además, mantiene su apuesta por un modelo basado en el aprovechamiento de residuos agrícolas y en la reducción de emisiones y consumo de agua.

El aviso que deja el desplome de Ÿnsect

La quiebra de la compañía francesa no significa necesariamente el fracaso definitivo del sector, pero sí deja una advertencia evidente sobre los límites de los proyectos sostenidos principalmente por subvenciones y expectativas de crecimiento.

Desde el ámbito académico, el profesor Joe Haslam, del IE Business School, resumía recientemente el problema con una frase que ha circulado ampliamente en el sector: «Europa financia ideas, pero fracasa sistemáticamente al industrializarlas».

Ahora, mientras los activos de Ÿnsect salen a la venta y miles de millones invertidos quedan en el aire, muchas miradas se dirigen hacia proyectos como el de Salamanca para comprobar si realmente existe un mercado capaz de sostener esta nueva industria a gran escala.

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