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El PSOE de Cantabria arremete contra la caza usando a los cazadores fallecidos en accidentes

El diputado socialista de Cantabria Javier García-Oliva durante su intervención.

El diputado socialista de Cantabria Javier García-Oliva atacó ayer al sector cinegético en el Parlamento cántabro utilizando un discurso populista plagado de imprecisiones y totalmente alejado de los argumentos científicos. Lo hizo durante una sesión plenaria en la que se votaba la declaración de la actividad cinegética como esencial, algo que fue propuesto por VOX. PP y PRC votaron a favor, Ciudadanos se abstuvo y el PSOE votó en contra.

«Que la caza se declare actividad esencial, ¿para quién? Porque si algo hemos visto en pandemia es que los ecosistemas, en el momento en que el hombre ha dado un paso para atrás, se han recuperado y van a alcanzar el equilibrio que no tienen cuando interviene el hombre en algunas actividades», comenzaba diciendo el diputado socialista. Realizar esta afirmación en un país como España, donde el hombre es un elemento más de los diferentes ecosistemas que se han conformado gracias a él es una auténtica barbaridad que demuestra su desconocimiento sobre ecología.

El bulo de las especies extinguidas por la caza

García-Oliva ahondaba en su ataque al sector cinegético señalando que «nosotros no estamos en contra de la caza, de la recolección de setas o berberechos, pero sí creemos que son actividades extractivas, que tienen un importante efecto en las especies, en las poblaciones y en los ecosistemas deben ser reguladas y controladas rigurosamente». Se trata de una obviedad, puesto que la caza ya es una de las actividades con mayor control por parte de la Administración de todas cuantas se practican en nuestro país. Y, además, esta cuestión no tenía nada que ver con el objeto del debate.

Para sostener su postura anticaza, recurrió al viejo bulo de los animales extinguidos por culpa de la caza: «En el siglo XIX la cabra montés estaba presente en todas las montañas de Cantabria, pero desapareció por la caza a principios del siglo XX. Lo mismo le ocurrió al venado, que fue extinguido por la caza. En la década de 1950, el urogallo tenía poblaciones importantes, pero en 1990, el urogallo se había extinguido porque en la década de los 60 se puso de moda su caza», señalaba el diputado socialista, quien olvidó decir que precisamente su declive se precipitó tras la prohibición de la actividad cinegética y que son los cazadores quienes están intentando recuperarlo en regiones como Aragón gracias a un ambicioso proyecto.  

«La caza implica un impacto en los ecosistemas»

La caza, en palabras de García-Oliva, «no es un medio de controlar poblaciones porque no es selectiva. Hace quince días se mataron dos osos en cacerías porque se confundieron con jabalíes», afirmaba, obviando que uno de los cazadores disparó en defensa propia en Aragón cuando una osa iba a atacarlo.

«Tampoco se puede decir que la caza sirve para controlar las poblaciones de determinados animales, y como ejemplo los jabalíes, que se cazan desde siempre y no se reducen sus poblaciones», señalaba en contra del criterio científico que ya ha sido demostrado por investigaciones como esta.

Pero la parte más deplorable de su intervención llegó cuando hizo uso de los cazadores fallecidos en accidentes para argumentar su ataque a la actividad: « La caza mata. En el último año, sólo hasta septiembre, en España –sin contar Euskadi y Cataluña- ha habido 605 personas en cacerías y 51 muertos».

       
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