La salud de las poblaciones de corzo se ha convertido en una de las principales preocupaciones de científicos, gestores y cazadores en buena parte del noroeste de la península ibérica. Entre las amenazas que afectan a esta especie destaca Cephenemyia stimulator, un díptero parásito cuyas larvas se desarrollan en el interior del animal y que está siendo señalado como uno de los factores relacionados con el descenso de ejemplares en determinadas zonas. Ahora, un nuevo proyecto de investigación pretende abrir una vía inédita para combatirlo.
Fundación Artemisan y la Asociación del Corzo Español (ACE), junto al Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC) y el INVESAGA de la Universidad de Santiago de Compostela (USC), han anunciado la puesta en marcha de una investigación que buscará desarrollar nuevas herramientas para controlar este parásito mediante el uso de feromonas y sistemas específicos de captura.
La iniciativa nace como respuesta al creciente impacto que está teniendo Cephenemyia stimulator sobre las poblaciones de corzo, especialmente en el cuadrante noroccidental de la península ibérica, donde distintos estudios la relacionan con la regresión demográfica que experimenta la especie en algunos territorios.
El proyecto tendrá una duración de dos años y combinará trabajos científicos, desarrollo de prototipos, acciones de divulgación y transferencia de resultados tanto al sector cinegético como a los responsables de la gestión de fauna silvestre.
Feromonas y un falso hocico para atraer al parásito
Una de las principales líneas de trabajo consistirá en identificar la feromona sexual de Cephenemyia stimulator, una información que hasta ahora sigue siendo desconocida y que podría convertirse en una herramienta decisiva para controlar sus poblaciones.
Los investigadores del IQAC-CSIC serán los encargados de identificar y caracterizar los compuestos químicos implicados en la comunicación sexual del insecto. Una vez localizados, evaluarán su capacidad para atraer ejemplares adultos y determinarán si pueden emplearse como método de control.
Si el análisis de un número suficiente de muestras no permite localizar una feromona específica de machos o hembras, la investigación cambiará de enfoque para estudiar las señales químicas emitidas por los propios corzos, especialmente por los machos, cuyo comportamiento territorial está muy ligado a la comunicación mediante olores.
Trampas específicas inspiradas en el propio corzo
De forma paralela, el proyecto desarrollará diferentes modelos de trampas de captura dirigidas a los insectos adultos. Entre las soluciones que se estudiarán figuran dispositivos capaces de reproducir el aspecto visual de un corzo y combinarlo con sustancias olorosas que resulten especialmente atractivas para el parásito.
Para poder desarrollar toda esta investigación será imprescindible obtener ejemplares del insecto. Con ese objetivo se ha diseñado un protocolo específico para la recogida de larvas maduras de Cephenemyia stimulator en su último estadio de desarrollo, una tarea en la que se solicita la colaboración de cazadores, gestores y entidades vinculadas al seguimiento del corzo.
Las entidades impulsoras subrayan que el conocimiento científico sobre la biología y el comportamiento de este parásito sigue siendo limitado, por lo que consideran que este trabajo supondrá un avance importante tanto desde el punto de vista de la investigación como de la gestión práctica.
Un paso adelante para la conservación del corzo
Los responsables del proyecto confían en que los resultados permitan sentar las bases para diseñar nuevas estrategias de gestión sanitaria capaces de reducir la incidencia de este parásito sobre una de las especies más emblemáticas de la fauna ibérica.
Si la investigación alcanza los objetivos previstos, las herramientas desarrolladas podrían convertirse en un recurso de gran utilidad para mejorar el estado de conservación del corzo, una especie cuya evolución sigue despertando una creciente preocupación entre científicos, gestores y el colectivo cinegético.
