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Portugal pagará hasta 70 euros por jabalí abatido en un plan piloto de 60 municipios

Jabalí. © Shutterstock

Portugal ha decidido poner dinero sobre la mesa para resolver un problema que lleva años enquistado en el campo: el exceso de jabalíes. El Ministerio de Agricultura y Mar luso prepara un programa piloto en 60 municipios que pagará a los clubes de caza entre 50 y 70 euros por cada ejemplar abatido que supere la media de capturas de años anteriores. La medida arranca este mes de octubre y busca aumentar los abates al menos un 10% en las zonas con mayor densidad de la especie.

La cuantía no es igual para todos los animales. Portugal pagará 70 euros por cada hembra cazada frente a 50 euros por cada macho, una diferencia pensada para actuar directamente sobre la capacidad reproductiva de una especie capaz de tener varias camadas al año. No se trata de una paga indiscriminada para cualquier cazador: el programa está territorializado y vinculado a los mecanismos de control que ya aplica el Instituto da Conservação da Natureza e das Florestas (ICNF), organismo que desde enero de 2026 exige comunicar previamente las monterías de jabalí mientras sigue activo el plan de contingencia frente a la peste porcina africana.

Millones de euros en daños agrícolas

Las zonas elegidas se concentran en el Alentejo, Trás-os-Montes y Beira Interior, territorios donde las piaras arrasan cultivos de maíz, cereales, patatas y viñedos. Según la información recogida por medios locales, solo en maíz las pérdidas rondan ya los ocho millones de euros anuales, y en municipios como Castro Daire (Viseu) se habla de más de 100 hectáreas afectadas en una sola campaña.

La factura no se limita a la cosecha perdida. Los jabalíes levantan siembras, rompen cercados y sistemas de riego, y obligan a los agricultores a reparaciones constantes. Un estudio publicado en European Journal of Wildlife Research sitúa la población portuguesa en torno a los 400.000 ejemplares, una estimación científica que ayuda a entender la magnitud del problema, aunque no equivale a un censo actualizado animal por animal.

A los daños agrícolas se suman los accidentes de tráfico, especialmente durante los desplazamientos nocturnos de las piaras: un ejemplar adulto puede superar los 80 o 100 kilos, lo que convierte cualquier colisión en un riesgo serio para los ocupantes del vehículo. En el terreno sanitario, el jabalí actúa como reservorio de patógenos que pueden transmitirse al ganado y, en algunos casos, a las personas, entre ellos la tuberculosis bovina, la triquinosis, la leptospirosis y la brucelosis, además de la peste porcina africana (PPA), que no afecta a la salud humana pero sí representa la mayor amenaza sanitaria para la cabaña porcina europea.

Portugal estudia facilitar la caza cerca de pueblos y granjas

El incentivo económico va acompañado de cambios legales. El Gobierno portugués estudia reducir las distancias mínimas exigidas para realizar actuaciones cinegéticas cerca de núcleos de población e instalaciones industriales, restricciones que hoy dificultan el control en algunos de los puntos más conflictivos. La medida se alinea con estrategias similares de otros países europeos orientadas a blindar la ganadería frente a la expansión de la PPA, aunque todavía deberán concretarse su alcance territorial exacto y las condiciones de seguridad antes de que entre en vigor.

El interés por sumarse al programa ya se ha extendido a otros municipios. Los once ayuntamientos de la Comunidad Intermunicipal del Médio Tejo, entre ellos Mação y Abrantes, han solicitado formalmente su inclusión después de que las incursiones de jabalíes en cascos urbanos y los accidentes viales se hayan disparado en la región.

Aragón y Cataluña, los referentes españoles

Portugal no inventa nada que no se esté ya ensayando al otro lado de la frontera. En España, Aragón y Cataluña han puesto en marcha ayudas económicas vinculadas al control del jabalí y a la contención de la peste porcina africana, cada una con su propio diseño.

Aragón mantiene en vigor desde el 1 de julio de 2026 la subvención aprobada por el Decreto-ley 7/2025, de 3 de diciembre, y desarrollada por la orden AGA/1802/2025. El texto oficial fija una subvención de 30 euros por cada jabalí cazado dentro de un coto que sea comercializado a través de un centro de recogida de carne de caza autorizado, a lo que se suma otra línea de 25 euros para esos propios centros de recogida por cada animal recepcionado y gestionado conforme a la normativa higiénico-sanitaria. No son subvencionables, según la norma, los jabalíes destinados al autoconsumo ni los animales abandonados. En Jara y Sedal contamos con detalle las condiciones de este incentivo, que la Federación Aragonesa de Caza (FARCAZA) sigue recordando al colectivo cinegético para evitar confusiones. Aragón continúa libre de PPA, pero mantiene las medidas por la proximidad de focos detectados en Cataluña, comunidad con la que comparte frontera y un peso estratégico compartido en la producción porcina europea. El dispositivo ya ha dado resultados visibles: solo en enero de 2026, Aragón contabilizó 2.796 jabalíes dentro de su plan extraordinario de control, de los que 579 se destinaron a autoconsumo y el resto se canalizó a través de centros de recogida, como recogimos en su momento en Jara y Sedal.

Cataluña, por su parte, ha ido más lejos en las cuantías tras la reaparición de la PPA en España en noviembre de 2025, con el foco detectado en Bellaterra (Barcelona). La Generalitat destina 2,2 millones de euros a incentivar la captura de jabalíes, con ayudas de hasta 70 euros por ejemplar en las zonas afectadas por la enfermedad y 35 euros en el resto del territorio catalán, además de pagos adicionales por transporte y recepción de las piezas, tal y como detallamos en esta información de Jara y Sedal sobre las ayudas catalanas. A diferencia del modelo aragonés, pensado como prevención en un territorio todavía libre de la enfermedad, el catalán responde a la contención de un foco ya activo, una distinción que conviene no perder de vista porque ambos escenarios sanitarios exigen respuestas distintas.

El problema del jabalí tampoco es exclusivo de Aragón o Cataluña. En Galicia, la Xunta declaró este verano la emergencia cinegética temporal en la provincia de Ourense por los daños que la especie provoca en la agricultura, mientras el Plan Nacional de Gestión del Jabalí del Ministerio de Agricultura insiste en que la reducción de densidades mediante presión cinegética, junto con la vigilancia sanitaria y la protección de cultivos, es una pieza clave para frenar la entrada y difusión de la PPA en el conjunto del territorio español. Jabalíes, ciervos y corzos causan cada año en España daños agrícolas que, según adelantamos en Jara y Sedal, rondan los dos millones de euros.

Lo que queda claro a ambos lados de la raya es que abatir un jabalí tiene costes de organización, transporte, control veterinario y retirada que no siempre cubre el valor de su carne. Portugal, Aragón y Cataluña comparten esa misma lógica de fondo: evitar que esa carga recaiga únicamente sobre cazadores, sociedades y titulares de cotos, en un momento en que la amenaza sanitaria vuelve a situar a la actividad cinegética en el centro de la gestión práctica del monte.

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