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¿Por qué las especies exóticas invasoras deben ser erradicadas?

Mapache, una especie exótica invasora. © Shutterstock

Las especies exóticas están presentes en nuestros campos desde hace décadas. Algunas, han llegado recientemente. En este artículo vamos a analizar qué tipos hay y por qué en muchos casos (como el de las cotorras argentinas y de Kramer) es necesario erradicarlas.

¿Qué es una especie exótica y por qué han llegado a nuestros campos?

Es aquella especie de fauna –o flora, así como de seres vivos englobados en otros grupos– que no es autóctona o nativa de un lugar concreto. También se las conoce como introducida, lo cual ya nos dice claramente que, de forma intencionada o accidental, han llegado de la mano del ser humano a un lugar en el que antes no estaban.

También es importante remarcar que algunas de ellas han colonizado nuevos territorios a lo largo del tiempo de forma natural, sin la participación del hombre, y que por tanto no pueden considerarse como exóticas. Es el caso, por ejemplo, de la tórtola turca (Streptopelia decaocto), que a lo largo de las últimas décadas se ha ido extendiendo desde su origen a toda Europa. 

¿Y las especies invasoras?

Tenemos que aclarar el concepto de especie invasora, dado que en muchas ocasiones se habla de «exótica e invasora (EEI)» Exótica es aquella que se encuentra fuera de su territorio natural y que llega a alcanzar densidades elevadas que pueden infringir importantes daños en los ecosistemas. Una parte importante de las exóticas son también invasoras… pero no todas, como sucede con el arruí (Ammotragus lervia), especie presente en España y de la que existen evidencias de que no perjudica a otras especies en todos los contextos, como el sureste peninsular. Desafortunadamente, está catalogada como EEI. 

Cotorra argentina. © Shutterstock

¿Es un fenómeno nuevo?

En absoluto. A lo largo de la historia las distintas civilizaciones han ido transportando animales y plantas en todo el mundo por distintos intereses, principalmente económicos. Por una parte estarían las introducciones ligadas a la ganadería y la agricultura y, por otra, las de especies silvestres, con distinto grado de intencionalidad, en múltiples ocasiones de forma accidental.

Por ejemplo, el Imperio Romano introdujo en buena parte de su territorio especies domésticas como la rata negra (Rattus rattus), el ratón (Mus sp.) y el gato (Felis catus) y silvestres como el gamo (Dama dama), varias especies de liebres (Lepus sp.) y el conejo (Oryctolagus cuniculus). Existen casos documentados de cómo gatos y ratas fueron transportados a los territorios colonizados por los distintos imperios a lo largo de los siglos así como una larga lista de insectos, aves, mamíferos y reptiles que han sido deslocalizados y que hoy se encuentran en lugares nunca antes conocidos. 

Sí es cierto que en las últimas décadas el problema de las especies exóticas invasoras se ha exacerbado favorecido por la mejora y expansión de los medios de transporte –que incrementan los intercambios comerciales entre países– y los cambios globales que están modificando nuestros paisajes.

En todo caso, su existencia, como decíamos, se debe, en la mayoría de los casos, al hombre, con especies que han sido introducidas de forma intencionada y otras accidentalmente. Tanto ayer como hoy, en muchas ocasiones estas especies exóticas han terminado siendo invasoras, causando graves problemas para la biodiversidad en todo el mundo. 

¿Por qué muchas especies invasoras deben ser controladas o eliminadas?

Porque, por desgracia, la mayoría suele ser responsable de causar problemas en los ecosistemas a distintos niveles. Unas compiten con otras especies por el hábitat y los recursos disponibles, otras son depredadoras y pueden afectar a las autóctonas que no pueden defenderse de ellas, algunas transmiten enfermedades y también hay casos de aquellas que pueden ser peligrosas para el ser humano, tanto por aspectos sanitarios como por los conflictos que generan. En otras palabras, la ‘convivencia’ con ellas no es posible, y no nos queda más remedio que escoger entre lo autóctono y lo exótico.

¿Por qué aparecen en las órdenes de veda pero no son cinegéticas?

A nivel legal la mayoría de las EEI no tienen la consideración de cinegéticas, aunque se puedan abatir o capturar de distintas formas –por ejemplo, mediante el trampeo–. El hecho de que una especie sea de considerada ‘cazable’ está determinado por las directivas europeas y las normativa estatales y autonómicas en vigor.

¿Cuándo se crearon las normativas sobre estas especies?

En muchos países del mundo se viene legislando frente a las especies exóticas invasoras desde hace tiempo. En el caso de España, ya en 1995 se penaba la introducción o liberación no autorizada de especies alóctonas (Ley orgánica 10/1995 del Código Penal). Desde 1996 en adelante la Unión Europea ha venido emitiendo legislación para establecer qué especies se consideran como EEI en todo el territorio comunitario. En nuestro país el Catálogo de Especies Exóticas e Invasoras se creó en 2013, a raíz de la publicación de la Ley 42/2007 (de Patrimonio Natural y Biodiversidad).

Actualmente depende del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITERD), que es quien tiene la responsabilidad de elaborarlo (puede consultarse en su página web). En el ámbito autonómico, algunas comunidades han establecido normativa y planes propios para actuar frente a ellas. Para todos estos organimos, autonomías, Estado y Unión Europea, la lucha frente a las EEI se ha convertido en una de las líneas de trabajo dentro de la estrategia de conservación del medio ambiente. No en vano, no hay país que se libre de este problema que puede causar grandes e irreparables daños.

       
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