La plaga de conejos se ha convertido en un problema estructural en buena parte de Castilla-La Mancha, pero en algunos municipios la situación ha alcanzado un punto crítico. Es el caso de Horcajo de Santiago, en Cuenca, donde el Ayuntamiento, junto a cooperativas agrarias y propietarios, ha decidido elevar su queja al Defensor del Pueblo ante lo que califican como un escenario «catastrófico» para el campo.
Desde hace años, los agricultores vienen alertando del impacto que estos animales tienen sobre sus explotaciones. Sin embargo, aseguran que las medidas aplicadas hasta ahora no han logrado frenar el crecimiento de la población. La consecuencia, denuncian, es una pérdida continuada de cosechas que compromete la viabilidad de muchas explotaciones.
El malestar en el municipio ha ido en aumento hasta desembocar en esta petición formal. Los firmantes del escrito reclaman no solo actuaciones eficaces para el control de la especie, sino también compensaciones económicas por los daños que vienen sufriendo de manera reiterada.
Un problema «gravísimo» para el medio rural
La alcaldesa de Horcajo de Santiago, María Roldán, ha puesto voz a la preocupación vecinal al advertir de las consecuencias sociales que está teniendo esta situación. A su juicio, se trata de un «gravísimo problema social» que está afectando directamente a la economía local.
Roldán ha ido más allá al señalar la contradicción que supone hablar de políticas contra la despoblación mientras no se atajan problemas de este tipo. Según ha explicado, resulta «una paradoja» que se impulse la lucha contra la ‘España vaciada’ mientras los agricultores ven cómo sus cosechas desaparecen año tras año, lo que termina empujando a muchos a abandonar el campo.
En este contexto, el Ayuntamiento no descarta dar un paso más y ya estudia emprender una acción colectiva contra la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. El objetivo sería reclamar responsabilidades por la falta de eficacia de las medidas adoptadas hasta ahora y exigir indemnizaciones por la pérdida de renta.
Infraestructuras y zonas de seguridad, un obstáculo
Uno de los factores que, según los colectivos implicados, agrava la situación es la propia configuración del territorio. La presencia de carreteras, autovías, vías pecuarias o líneas ferroviarias genera amplias zonas de seguridad en las que el control de los conejos resulta muy limitado.
En estos espacios, recuerdan, no se puede actuar con normalidad o las intervenciones deben realizarse sin armas de fuego, lo que reduce notablemente su efectividad. Esto convierte estas áreas en refugios para los animales, desde donde se expanden hacia los cultivos colindantes.
Los representantes de cooperativas y propietarios insisten en que las administraciones responsables de estas infraestructuras tienen la obligación de actuar para reducir la población de conejos y evitar los daños en las fincas cercanas.
Rechazo a las medidas actuales
El descontento también se extiende a las herramientas actualmente en vigor. Horcajo de Santiago ha recurrido la declaración de Comarca de Emergencia Cinegética que afecta a cerca de 400 municipios de la región al considerarla insuficiente. A juicio de los afectados, esta figura no está dando los resultados esperados y no permite atajar de forma real el problema. Por ello, reclaman un cambio en la estrategia y la puesta en marcha de medidas más contundentes que permitan recuperar el equilibrio en el campo.
Mientras tanto, la situación sigue deteriorándose campaña tras campaña, con agricultores que ven cómo sus parcelas quedan prácticamente arrasadas. La petición al Defensor del Pueblo es, en este sentido, un intento de forzar una respuesta institucional ante un problema que, lejos de remitir, continúa creciendo.
