El trabajo de vigilancia desarrollado durante semanas por los guardas rurales de un coto de Escalona (Toledo) terminó con la localización e identificación de un presunto furtivo que, según ha podido saber Jara y Sedal, llevaba tiempo cebando una zona para atraer jabalíes y abatirlos ilegalmente. La actuación culminó de madrugada con la intervención de la Guardia Civil y la incautación del arma utilizada.
Los hechos se remontan al pasado 17 de abril, cuando apareció el cuerpo sin vida de un jabalí que había sido abatido recientemente por un disparo. El hallazgo hizo saltar las alarmas entre los guardas rurales del acotado, que comenzaron a inspeccionar minuciosamente la zona para intentar averiguar quién estaba detrás de la muerte del animal.
Durante esa revisión localizaron, muy cerca del lugar donde apareció el jabalí, un punto de atracción en el que alguien estaba utilizando un líquido atrayente junto a una garrafa con maíz para concentrar a los animales. Aquellos indicios apuntaban claramente a una actividad furtiva, por lo que decidieron intensificar la vigilancia.
La estrategia para descubrir al autor
Los días fueron pasando sin que apareciera ninguna persona por la zona. Tampoco acudían los jabalíes. Los restos de sangre que aún permanecían cerca del cebadero parecían mantener alejados a los animales, algo que dificultaba la investigación. Fue entonces cuando los guardas rurales decidieron recurrir a una estrategia poco habitual. Comenzaron a simular la presencia de jabalíes en el lugar para hacer creer al responsable del cebadero que los animales estaban visitando regularmente el punto de alimentación.
Cada jornada retiraban parte del maíz, movían la garrafa que lo contenía y añadían barro al líquido atrayente para imitar el comportamiento de los suidos. Incluso reprodujeron en un árbol las marcas que dejan los grandes machos al afilar sus colmillos, con la intención de hacer pensar al furtivo que por la zona se movía un ejemplar de gran tamaño.
Según explican fuentes cercanas a Jara y Sedal, a los pocos días comenzaron a comprobar que alguien acudía diariamente a reponer la comida y mantener activo el cebadero.
La intervención junto a la Guardia Civil
Aunque los agentes pensaban que el autor actuaría pronto, tuvieron que esperar varias semanas. Finalmente, fue la noche del pasado 22 de mayo cuando el sospechoso decidió apostarse para esperar la llegada de los animales. Eran las 23:15 horas cuando los guardas rurales consideraron que había llegado el momento de intervenir. En coordinación con una patrulla de la Guardia Civil, se aproximaron sigilosamente por la parte trasera del puesto donde se encontraba sentado el individuo y lograron sorprenderlo.
La intervención deparó además varias sorpresas. Según la información facilitada a este medio, el hombre no solo estaba intentando abatir jabalíes sin autorización dentro del coto, sino que además se encontraba en una zona de seguridad donde está prohibida la actividad cinegética.
A ello se sumaba otro agravante. El rifle que portaba llevaba acoplado un dispositivo de visión nocturna, un sistema prohibido para esta modalidad en Castilla-La Mancha. Tras la identificación, se procedió a la retirada del arma y a su depósito en la correspondiente Intervención de Armas de la Guardia Civil.
Jara y Sedal ha tenido acceso en exclusiva a dos vídeos relacionados con esta actuación. En uno de ellos puede verse cómo los guardas simulan las marcas de colmillos y los rastros de barro para engañar al furtivo. En el otro aparece el momento de la intervención conjunta con la Guardia Civil que permitió sorprender al infractor cuando esperaba la llegada de los jabalíes.
@jara_y_sedal ‼️ Pillan in fraganti a un presunto furtivo de jabalíes en Toledo tras una ingeniosa emboscada de los guardas rurales. #jaraysedal #revistajaraysedal #furtivo #furtivismo #toledo ♬ sonido original – Jara y Sedal
