Un equipo español de veterinarios, biólogos y especialistas en nutrición animal ha desarrollado una nueva gama de alimentación dirigida específicamente a perros de caza y trabajo, en la que la proteína hidrolizada ocupa un papel central. Las fórmulas, creadas por Bacdog, división de nutrición avanzada de Bacvir Animal Safety, buscan facilitar el aprovechamiento de los aminoácidos y responder a las elevadas necesidades energéticas y musculares que afrontan estos animales durante las jornadas más exigentes.
La alimentación de un perro de caza no puede valorarse únicamente por el porcentaje de proteína que aparece impreso en el saco. Dos piensos con cifras similares pueden ofrecer resultados muy distintos dependiendo de la procedencia de sus ingredientes, la energía que aportan y la capacidad del animal para digerirlos y aprovechar sus aminoácidos durante la temporada.
Esta cuestión cobra especial importancia en perros que afrontan varias horas de trabajo en el campo. Durante una jornada de caza recorren grandes distancias, atraviesan monte cerrado, soportan cambios de temperatura y someten músculos y articulaciones a un esfuerzo difícilmente comparable con el de un animal sedentario. Su alimentación debe contribuir tanto al rendimiento inmediato como a la recuperación posterior.
Qué es la proteína hidrolizada y por qué se utiliza
Las proteínas están formadas por largas cadenas de aminoácidos que el aparato digestivo debe ir rompiendo antes de poder absorberlas. La hidrólisis enzimática adelanta una parte de este proceso durante la elaboración del alimento: divide esas cadenas en péptidos más pequeños y aminoácidos que posteriormente pueden ser procesados por el organismo.
Dicho de una manera sencilla, la proteína llega parcialmente fragmentada al sistema digestivo. Esto puede facilitar su digestión y hacer que sus nutrientes estén disponibles con mayor rapidez, aunque el resultado final siempre depende de la calidad de la materia prima, del grado de hidrólisis y del conjunto de la receta.
Esta tecnología también se utiliza en determinadas dietas veterinarias destinadas a perros con sensibilidades alimentarias, pero conviene hacer una distinción. Que un pienso contenga carne hidrolizada no significa automáticamente que sea hipoalergénico ni que pueda sustituir una dieta de exclusión prescrita por un veterinario. Para esta última finalidad importan, entre otros factores, el tamaño de los péptidos y la ausencia de otras proteínas capaces de desencadenar una reacción.
Una tecnología aplicada a los perros de trabajo
Una de las firmas españolas que ha trasladado este procedimiento a la alimentación de perros de caza y deporte es Bacdog, división de nutrición avanzada de Bacvir Animal Safety. La empresa señala que sus recetas son desarrolladas por un equipo de biólogos, veterinarios y especialistas en nutrición bajo la dirección técnica de Eduard, biólogo con más de 30 años de experiencia en biotecnología animal.
La compañía formula y fabrica sus productos en Santa Maria d’Oló, Barcelona, y asegura controlar el proceso desde la elección de las materias primas hasta la obtención del alimento terminado. Su propuesta se basa en lo que denomina «Nutrición de Precisión»: adaptar la composición y la densidad energética a la actividad real que va a realizar cada perro.
Dentro de su línea Professional+, Bacdog ha desarrollado dos fórmulas dirigidas a animales con una elevada demanda física. Aunque ambas emplean carne hidrolizada, no responden exactamente al mismo grado de exigencia ni al mismo momento de la temporada.
Canicross & Sport, para resistencia y entrenamiento
El pienso Bacdog Canicross & Sport está pensado para perros activos, de deporte o sometidos a trabajos de fondo. Su composición incorpora un 51% de carne de ternera y pollo hidrolizados, además de arroz, grasa de cerdo, cereales integrales, pulpa de remolacha, polifenoles, glucosamina y condroitina.
La proteína hidrolizada aporta los aminoácidos necesarios para conservar y reparar la musculatura, mientras que el arroz y los cereales integrales proporcionan energía para una actividad prolongada. La receta incorpora también componentes destinados al cuidado de las articulaciones, especialmente castigadas en perros que entrenan o trabajan con frecuencia sobre terrenos duros.
Aunque su nombre hace referencia al canicross, la marca incluye esta fórmula entre las recomendadas para perros de caza durante los periodos de preparación, entrenamiento y actividad elevada en los que se busca combinar resistencia, recuperación y una densidad energética moderada.
Extreme 5500, para las jornadas más exigentes
Para perros sometidos a un desgaste todavía mayor, la firma ha desarrollado Bacdog Extreme 5500. Esta fórmula contiene un 30% de carne de cordero hidrolizada, arroz integral, cerdo ibérico, grasa de cerdo ibérico, hígado de pollo y protectores articulares.
Según la información técnica de Bacdog, el alimento alcanza una densidad energética de 5.500 kilocalorías por kilogramo. Esto permite concentrar una gran cantidad de energía en un menor volumen de pienso, algo especialmente útil para perros que encadenan jornadas intensas y necesitan reponer calorías sin ingerir raciones excesivamente grandes.
La presencia de grasa de cerdo ibérico y de hígado de pollo busca reforzar tanto el aporte energético como la palatabilidad. La receta está orientada, de acuerdo con la compañía, a perros de caza, trabajo o competición que necesitan mantener la condición corporal y acelerar la recuperación después de esfuerzos prolongados.
En cualquier caso, la elección de una fórmula de alta energía debe ajustarse a la actividad, el peso y el estado corporal de cada animal. Un pienso diseñado para jornadas extremas puede aportar más calorías de las necesarias durante los meses de descanso. Observar la evolución del perro y adaptar progresivamente su ración continúa siendo tan importante como estudiar la composición del saco.
