Los Agentes Rurales de Cataluña han denunciado a un furtivo reincidente sorprendido en el lago de Flamisella, en la comarca leridana del Pallars Sobirà, tras comprobar que había capturado un total de 22 truchas incumpliendo varias normas de la regulación pesquera vigente. El hombre ya había sido denunciado anteriormente en otras dos ocasiones por hechos similares.
Durante un servicio de vigilancia, los agentes interceptaron al infractor cuando transportaba un número de capturas muy superior al autorizado. La normativa de ese espacio permite la captura de dos truchas por pescador y día, un límite que el denunciado sobrepasó de forma muy evidente al portar once veces esa cantidad.
No solo incumplía el cupo máximo permitido. La inspección realizada por los agentes reveló además que varias de las piezas capturadas no alcanzaban la talla mínima legal, lo que agrava todavía más la infracción detectada.
Truchas por debajo de la talla mínima y material prohibido
Entre las 22 truchas decomisadas había ejemplares de 19, 20 y 21 centímetros, cuando la longitud mínima autorizada en ese tramo de pesca es de 22 centímetros. La presencia de peces por debajo de la talla reglamentaria supone una infracción destinada a proteger la reproducción y conservación de las poblaciones de trucha.
Los agentes también comprobaron que el pescador hacía uso de un anzuelo prohibido para esa zona de pesca. Además, incumplía otra de las obligaciones establecidas para los titulares del permiso de pesca de ribera, ya que no tenía marcados en su carnet los días en los que había ejercido la actividad, un trámite obligatorio según la normativa. Todo el material empleado en la infracción, junto con las capturas, fue intervenido por los Agentes Rurales durante la actuación.
Un infractor que ya había sido denunciado anteriormente
Uno de los aspectos que más llama la atención del caso es que el hombre ya había sido denunciado en dos ocasiones anteriores por hechos similares. Esa reincidencia vuelve a situarlo en el punto de mira de los servicios de vigilancia encargados de proteger los ecosistemas fluviales catalanes.
Los controles que realizan los Agentes Rurales durante la temporada de pesca buscan garantizar el cumplimiento de los cupos, las tallas mínimas y el uso de artes autorizadas, medidas que persiguen conservar las poblaciones de peces y asegurar una práctica sostenible de la pesca recreativa.
En este caso, el elevado número de capturas, la presencia de ejemplares que no alcanzaban la talla mínima, el uso de equipamiento prohibido y las irregularidades detectadas en la documentación del pescador han motivado una nueva denuncia contra este infractor reincidente.
