Un tiburón de más de dos metros ha aparecido muerto esta mañana en la playa de Rota (Cádiz). Varios vecinos se lo han encontrado y han compartido su imaten en las redes sociales apuntando a que se trataría de un marrajo común (Isurus oxyrinchus). El animal, de porte estilizado y gran tamaño, apareció muerto en la orilla, en un tramo del litoral roteño que los vecinos sitúan en la zona de Peginas-Aguadulce o La Ballena, dos de las playas del término municipal.
El marrajo común es uno de los tiburones más rápidos y pelágicos del Atlántico. Vive en mar abierto, lejos de la costa, y su aparición en la orilla es un hecho infrecuente que siempre genera sorpresa. No es la primera vez que un ejemplar de esta especie acaba varado en el litoral español: en julio de 2024 se registró un caso similar en la playa de La Caleta de Famara, en Lanzarote. Que un animal de estas características llegue muerto a la playa no implica riesgo para los bañistas, pero sí activa un protocolo de gestión que en Andalucía recae sobre la red de varamientos coordinada por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta.
La gestión ordinaria del litoral de Rota corresponde a la Delegación de Playas y Mar del Ayuntamiento, responsable del mantenimiento, la seguridad y los servicios de las playas del municipio. En episodios anteriores de fauna marina varada en Rota, como el de una ballena de nueve metros aparecida en la playa del Chorrillo en enero de 2025, el Ayuntamiento dio parte al 112, al CREMA (Centro de Recuperación de Especies Marinas Amenazadas) y a los agentes de medio ambiente de la Junta de Andalucía. Ese mismo protocolo es el que corresponde activar ante cualquier hallazgo de fauna marina en el litoral andaluz.
Qué hacer si encuentras un animal varado
La Junta de Andalucía tiene operativo un servicio de emergencias frente a varamientos los 365 días del año. El procedimiento es sencillo: quien encuentre un animal marino en la orilla debe llamar al 112 sin manipular el ejemplar ni acercarse en exceso. Esa llamada activa el protocolo de la Consejería y deriva el aviso al equipo técnico provincial, que se desplaza al lugar para tomar datos biométricos, valorar el estado del animal y decidir si procede la necropsia o la retirada por los servicios municipales de limpieza. Los animales muertos son un foco de infección y, además, pueden aportar información científica valiosa sobre causas de muerte, enfermedades y presencia de contaminantes, por lo que la recomendación es siempre la misma: distancia, llamada al 112 y esperar instrucciones.
En el caso de Rota, el Ayuntamiento ya tiene experiencia en este tipo de incidencias. Cuando apareció la ballena en enero de 2025, el consistorio recordó a los vecinos que los animales varados muertos son un riesgo biológico y pidió a la ciudadanía que mantuviera distancia y evitara que las mascotas se acercaran al ejemplar.
El marrajo en aguas españolas: una especie bajo presión
Este tiburón es uno de los más vigilados por la normativa internacional. El marrajo dientuso (Isurus oxyrinchus) fue incluido en 2019 en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES), lo que obliga a controlar su comercio. En España, el Real Decreto 139/2011 lo incluye en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE) para la población del Mediterráneo; esa referencia legal es específica para ese mar y no se extiende automáticamente al Atlántico andaluz, donde rige una normativa diferente.
En el Atlántico Norte, la presión regulatoria sobre el marrajo se ha endurecido notablemente en los últimos años. El Reglamento de la Unión Europea 2025/669, en vigor desde enero de 2025, prohíbe mantener a bordo, transbordar o desembarcar carcasas enteras de marrajo, o cualquier parte de ellas, en el océano Atlántico al norte del paralelo 5° N, cuando hayan sido capturadas en pesquerías de la zona del Convenio CICAA. Para los pescadores profesionales que faenan en el Golfo de Cádiz, esto significa que un marrajo capturado accidentalmente debe ser liberado; no puede desembarcarse ni comercializarse. La flota española de palangre de superficie, que históricamente ha capturado esta especie junto al pez espada y la tintorera, opera bajo cuotas CITES anuales fijadas por la Dirección General de Biodiversidad.
Para los pescadores recreativos y los usuarios del litoral, la aparición de un marrajo varado no implica ningún riesgo activo: el animal estaba muerto y la especie, pese a su tamaño y reputación, no frecuenta las aguas someras de la costa. Lo que sí conviene tener claro es que cualquier aprovechamiento del ejemplar o de sus partes queda fuera del alcance de particulares y debe quedar en manos de la autoridad competente, que es quien puede ordenar las actuaciones en función de la legalidad y del interés técnico o sanitario.
