En plena temporada de nieve, la montaña regala estampas que parecen sacadas de otro país. Pero esta vez no ha sido un paisaje lo que ha sorprendido, sino la cantidad de rebecos concentrados a pie de carretera, como si hubieran encontrado un rincón seguro donde alimentarse sin gastar energía en las cumbres.
La escena aparece en un vídeo publicado en TikTok por el perfil @vnorthspain, que asegura haberlo grabado en la Montaña Palentina, concretamente en la zona de Espigüete (Palencia). En las imágenes se aprecia una carretera abierta entre laderas blancas y, sobre ella, un buen número de animales repartidos por el asfalto, algunos comiendo directamente del suelo.
No es lo único llamativo: al fondo se ven también reses, lo que refuerza la idea de que en ese punto hay un atractivo común para todos. Y aquí entra un detalle que, en invierno, puede resultar más que tentador para la fauna silvestre: la sal.
Por qué los rebecos bajan a la carretera en pleno invierno
Aunque a simple vista parezca que han “invadido” la carretera por curiosidad, lo más probable es que estén buscando algo muy concreto. Cuando hay hielo o nevadas, es habitual que se eche sal en el asfalto para evitar que se formen placas peligrosas. Ese mismo remedio para los vehículos se convierte en una llamada irresistible para muchos herbívoros.
En el caso del rebeco, como en otros ungulados, el aporte de minerales puede marcar la diferencia en los meses fríos. El invierno aprieta, la comida escasea en altura y cualquier suplemento puede resultar clave. La sal les ayuda a cubrir necesidades fisiológicas y, además, suele ir asociada a zonas donde el suelo queda algo más despejado, lo que facilita encontrar restos vegetales o lamer el asfalto con menos esfuerzo.
Lo peculiar, eso sí, es ver tantos ejemplares juntos y tan tranquilos en un lugar tan expuesto. Porque lo normal es justo lo contrario: el rebeco es un especialista de las alturas, de los roquedos y los cortados, un animal hecho para moverse en las pendientes más duras, lejos de la presencia humana.
Este tipo de escenas, aunque espectaculares, también obligan a extremar la precaución. En carreteras de montaña, un grupo de animales así puede aparecer tras una curva y provocar un susto serio. Y en un entorno nevado, cualquier frenazo de más puede acabar mal.
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El sueño de cualquier cazador… y una especie nada fácil
Para muchos aficionados a la cinegética, ver una zona con semejante densidad de rebeco es directamente el sueño de cualquier cazador. No sólo por la cantidad, sino por lo que implica: una montaña con buenas querencias, alimento y una población asentada.
Ahora bien, conviene no confundirse por lo que muestra el vídeo. Que aquí estén junto a la carretera no significa que sea lo habitual. El rebeco suele estar arriba, donde manda el viento y donde el terreno se vuelve casi vertical, buscando siempre los picos más escarpados y las zonas más difíciles.
Y precisamente por eso su caza es una de las más exigentes. No se trata de un animal que se deje ver con facilidad: requiere horas de monte, prismáticos, paciencia y piernas, muchas piernas. En la mayoría de jornadas, el rebeco es un punto lejano recortado sobre una pedrera, y llegar hasta él implica pelear cada metro.
Quizá por eso este vídeo está corriendo como la pólvora: porque durante unos segundos la montaña enseña su lado más generoso. Un paraíso fugaz en el que el rebeco baja, se deja grabar y convierte una carretera nevada en una escena que cuesta creer… pero que ahí queda, en plena Montaña Palentina.
