El campo español volvió a hacerse oír el pasado jueves con una movilización masiva en la que miles de agricultores y ganaderos tomaron las carreteras y los centros urbanos con sus tractores. No fue solo una protesta numérica, sino también visual y simbólica, marcada por mensajes escritos a mano que reflejan el malestar profundo de un sector que se siente acorralado.
Más de 25.000 agricultores y 15.000 tractores participaron en las movilizaciones convocadas por Asaja, COAG y UPA en distintos puntos del país para rechazar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur y los recortes previstos en la Política Agraria Común (PAC). A pesar del mal tiempo, que obligó a suspender actos en ciudades como Madrid y Sevilla, las organizaciones agrarias calificaron la respuesta como «masiva».
Desde Murcia hasta Galicia, pasando por Andalucía, Castilla y León, Comunidad Valenciana, País Vasco o Canarias, las tractoradas recorrieron calles y carreteras con un mensaje común: el futuro del campo está en peligro si se mantienen las actuales políticas europeas.
Mensajes que dicen lo que muchos piensan
Entre banderas y bocinazos, las pancartas se convirtieron en el altavoz más sincero del malestar rural. Mensajes como «Queremos vivir de nuestro trabajo, ¡no sobrevivir!» o «Sin jóvenes agricultores hoy no habrá comida mañana» resumían en pocas palabras una preocupación que va más allá de las cifras.
Otras apelaban directamente a las decisiones políticas. «Europa nos mata y Mercosur nos remata» o «Mercosur nos echará del campo» señalaban el temor a una competencia desleal que, según el sector, pone en jaque la viabilidad de miles de explotaciones familiares.
También hubo espacio para la ironía y la crítica social. «La agricultura es fácil cuando se ara con un lápiz» o «Contaminan más tus viajes que mis tractores y forrajes» reflejaban el choque entre el mundo rural y determinadas decisiones tomadas desde los despachos urbanos.
El relevo generacional, en el centro de la protesta
Uno de los mensajes más repetidos en las tractoradas fue la falta de futuro para los jóvenes. Pancartas como «Jóvenes con ilusión en peligro de extinción» o «- Placas y + girasoles» ponían el foco en la burocracia, los costes y la dificultad de incorporarse a la actividad agraria.
Las organizaciones convocantes insisten en que sin medidas reales para facilitar el relevo generacional, el abandono del campo será imparable. La reducción de ayudas de la PAC y la entrada de productos de terceros países sin las mismas exigencias sanitarias y medioambientales agravan, según denuncian, una situación ya límite.
Una protesta que se hizo viral
Muchas de estas pancartas han tenido una enorme repercusión en redes sociales gracias a perfiles especializados en el mundo agrario. Uno de los más destacados ha sido @duroagro, que ha recopilado y difundido las imágenes más llamativas de la jornada, convirtiéndolas en virales y amplificando el mensaje del campo mucho más allá de las carreteras.
Porque cuando el campo sale a la calle, no lo hace en silencio. Y esta vez, sus mensajes han sido tan claros como difíciles de ignorar.
